<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937</id><updated>2011-08-02T22:24:49.830-07:00</updated><category term='ciencia ficcion'/><title type='text'>Las Guerras Antarticas</title><subtitle type='html'>Novela de ciencia ficcion escrita desde Iquique Chile.

Por que cuando se les acabe el agua ¿Donde crees que vendran a buscarla?</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-9064476959562098717</id><published>2009-05-28T13:04:00.000-07:00</published><updated>2009-05-28T16:18:19.503-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 15</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Llevaba dos días meditando. Era le técnica que le había enseñado su padre, para evadirse del hambre más intenso y conservar sus energías. Energías que el faltaban; hambre que sabía manejar y soportar bien, pero no a ese extremo. A su padre le había funcionado bien, el había vuelto a casa. El había vencido a todos sus enemigos y había vuelto a la república en una sola pieza. Había vencido al sueño, al frio, al laser, al acero, al hielo, a la soledad, a la tormenta y al hambre. Y él debía hacer lo mismo, era la tradición familiar. El también debía convertirse en un amigo de la muerte; pues nadie podía vencer a la muerte, pero sus amigos obtenían un plazo. Ya le quedaba poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se encontraba sobre una alfombra de chaquetas enemigas, protegiéndose así del frio del piso; solo uno de los tantos mortales peligros. Tenía las piernas, cubiertas por el grueso traje de hule, cruzadas en posición de semi Loto. Sus manos estaban sobre sus rodillas y sus brazos relajados. Su cabeza estaba derecha, con su columna recta y sus ojos cerrados. Su respiración calma, sus latidos controlados. En su mente sonaba una canción. Más que una canción un himno. Era lo único que evitaba que su mente no analizara lo inevitable: le debía quedar poco tiempo en el hielo; sus días de servicio a la república como cazador acabarían pronto. Pero no tenía comida. Su padre, y el padre de su padre, habían vuelto a casa con kilos de carne congelada. Cuando su padre volvió repartieron comida entre los amigos de la familia. Cuando su tía volvió habían hecho una fiesta; el olor de la carne al fuego aun estaba en su mente. El no solo no tenía comida para llevar a casa, él no tenía comida para emprender el viaje de regreso. El no tenia comida ahora. No había tenido comida en varios días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sin enemigos a quienes matar no había comida. Al parecer había hecho su trabajo demasiado bien. No solo había hecho pedazos, y comida, a cuanto enemigo encontró; sino que lo hizo con tal salvajismo y eficacia, que habían dejado de enviar nuevos grupos de asalto. Todos los conglomerados económicos parecían haber desistido de la idea de conquistar, o siquiera patrullar, su sector de caza. ¿Habrían encontrado la mejor manera de matarlo? Era algo que nunca habían temido, ni él, ni su casta, ni su República; pero siempre habían bromeado con eso. -La mejor manera que tienen de matarnos es dejar e enviarnos comida. Pero su avaricia les impide ver eso.- Había dicho varias veces su instructor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ahora solo le quedaba controlar su hambre con meditación, alejar sus pensamientos de ese oscuro iglú en el que se encontraba; y sobrevivir. Sobrevivir era para él un deber. Soportar el dolor era solo un medio para sobrevivir; para volver a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Su padre decía, orgullosamente, que su casta había sobrevivido tan bien por ser pampinos, descendientes de los trabajadores más duros que tuviera país alguno. Su padre, fuera de enseñarle a meditar, a pelear, y a escribir; le enseño a tocar la zampoña, el instrumento familiar. Su entrenamiento, el de su padre; el del padre del padre. Habían terminado siempre con práctica de zampoña y con canticos, y con historia. Historias de cuando se vivía en la pampa, de cuando se vivía en hospicio. Y de cuando solo se sobrevivía. Historias de cómo su casta se había ganado el título de pampina, cuando en la pampa no vivía nadie. Llegando del sur, de una larga y angosta faja de tierra, ahora cubierta por el mar y el hielo, a trabajar en el desierto; a romperse las manos y la espalda para que otros se hicieran ricos y vivieran en lujos. Viviendo en miseria, en una tierra atacada por el sol de día, y por el frio y la camanchaca (la maldición que cegaba) de noche; un clima que las rocas más duras no soportaban, lo soportaron ellos. Padres a hijos contaban como su casa no quiso hospedarse en la escuela Santa María, pues tenían familia en el puerto; en el puerto donde nunca había frio. Padres a hijos siempre habían contado, como la sangre del trabajador alimentaba la maquinaria del progreso. Se habían dicho unos a otros por siempre, esto volverá  a suceder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Agregaban a dicha historia sus hazañas y sus anécdotas. Esas historias eran mágicas para los oídos de los vecinos; quienes siempre recordaban alguna historia de su familia. Así más historias pasaban de generación en generación. Y con el largo del tiempo, con el largo de la esclavitud, su familia había prometido contar la historia de varios amigos de la casta. La casta de los cuenta historias se había hecho celebre antes de ser libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las canciones y la historia tienen algo en común. Se manifiestan en un idioma; y con ellas estáticas de generación en generación, bueno casi estáticas, el idioma se enseño de generación en generación. Se mantuvo y se enseño a extraños, se adopto, se compartió, se hizo propio. Sobrevivió por décadas, sin problemas en la esclavitud; sobrevivía ahora por siglos en la dura libertad. Enseñado por los padres a los hijos, los ancianos a los niños, por los instructores a sus aprendices. Hermoso castellano. Quizás la mejor manera de conversar con Dios. El idioma vivía en las historias y en la historia, vivía en la gente; vivía en el canto y en la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la libertad, los Cuenta Historias, grandes y feroces guerreros, fueron siempre escuchados y muchas veces lideraron el consejo de ancianos. Pues era costumbre familiar llegar a viejos, y ser peligrosos incluso a esa edad. Eran conocidos como maestros en oratoria, canto, música y combate. Sus ancestros habían entendido, que un hijo fuerte y duro sobreviviría para dar a la familia más hijos fuertes y duros. Así mismo y sin discriminar entrenaban a sus mujeres. Cuando en la esclavitud no debían temer a la opresión, sino al salvajismo de sus vecinos y compatriotas; hombres y mujeres convertidos en bestias por el hambre y la sed. Habían aprendido a defenderse, y pasaron sus técnicas, de brutal combate, a sus hijos e hijas; y así lo perfeccionaron. Matándose entre compatriotas y defendiéndose de los extranjeros. Vueltos todos unos contra otros, obligados a pelear por trabajo, por comida, por agua, por un lugar donde construir una choza. Al ser duros ganaron numero rápidamente, mientras los hijos de sus vecinos morían de hambre, frio y enfermedad; crearon un clan, y de su número más su destreza surgió su poder. Se protegieron unos a otros como solo la familia lo hace. Era su tradición, la familia era lo más importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cumplir sus cinco años, como todos los hijos e hijas de su casta, había comenzado su instrucción en combate y canto. Aunque su voz estaba destinada  cambiar y la instrucción de canto a repetirse, debía aprender los cantos de la familia y del pasado. A los 10 años debió construir su propia zampoña, con sus propias manos, con huesos humanos; huesos que su padre le había traído desde el campo de batalla. Como él debía hacer ahora, para sus hijos, del día de mañana; y debía tener más de un hijo. Y debía volver tal era su tradición y obligación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tradición familiar eran los coros familiares, a los que debía volver. Donde hombres y mujeres cantaban sobre la pampa, sobre el Feroz Labrador; santo protector de los demonios devoradores de hombres. Donde recordaban, por siempre, las penurias sufridas por un pueblo durante siglos; advirtiéndose que volvería a pasar. Acusando el que habían permitido que les pasara de nuevo. Diciendo una y otra vez sin decirlo, durante el cautiverio, solo con sus cantos; que debían levantarse en contra de los ladrones que habían negociado, vendido, y robado la mitad de un continente. Y con el, él que fue su país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se recordaban siglos atrás del pago que les daban, y como nuevamente en la esclavitud, dinero sus antepasados no veían. Por no escuchar sus propios canticos, dejaron que les cambiaran las fichas por créditos; que también cambiaban por agua y por comida. Sus amos los habían conquistado con el plástico, su victoria final había sido quitarles el dinero. Debieron saberlo, debieron escucharse a ellos mismos. De haberlo hecho no se habrían sorprendido cuando el poder comprador de cada crédito había caído en picada; solo otra forma más de disminuir la población mundial. Solo debía mantenerse con vida a la menor cantidad de gente posible, solo aquella que necesitaban para trabajar para los amos; los que operaban sus maquinas, los que trabajaban sus campos, los que criaban a sus animales, los que vendían sus productos y los que protegían a los amos; y a sus campos, y a sus animales, y a sus maquinas. Ellos eran los necesarios y a ellos se les pagaba. Después de cada turno agotador, cuando marcaban sus tarjetas y se retiraban; en todo el mundo, sus tarjetas eran cargadas con la cantidad de créditos que sus amos estimaran justos, por el trabajo realizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquel que no trabajaba para los amos, que no trabajaba para la compañía, era solo un parasito del mundo; consumiendo, sin ganárselo, parte de la poca agua y de la poca comida, que solo los sabios amos podían exprimirle al mundo. Para ellos era el hambre o el ejército, pero debían morir de una u otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejército se los llevaba lejos y la gran mayoría jamás volvía; enviaban créditos a sus familias, mientras podían seguir peleando. Cuando sus contratos terminaban, podían continuar matando para sus amos hasta que los mataran a ellos, o volver al hambre; los que dejaban partes de sus cuerpos en batalla, en el rapiñaje mutuo entre conglomerados, morían casi de inmediato. Los que volvían enteros tenían mejor suerte; los hombres y mujeres armados y entrenados para matar, siempre pueden matar a sus vecinos por comida y por agua. Y a los amos poco les importaba, los Ejecutivos Dioses siempre tenían mano de obra de donde reemplazar a sus esclavos muertos; los parias abundaban. El peligro en cambio eran los que pensaban y más aun los que hablaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso y a pesar de ser buenos trabajadores, de ganarse la sub-vida honestamente, de cumplir la ley; una ley inexistente que solo parecían cumplir ellos. Pese a haber matado solo cuando fue necesario; pese a que las muertes estaban previstas y eran deseadas por sus amos. La cultura es poder, y la fuerza es temida, y el canto libertario debía terminar. Se estaban entrenando, entrenarían a más gente, alborotarían al resto. Un resto para el cual no había suficiente comida. Un resto que debía enlistarse en el ejército e ir a pelear por agua en algún otro continente, o rogar por trabajo; un resto al que se le pagaba en créditos plásticos, que solo servían para comprar e intercambiar, bajo el manto del conglomerado económico dueño de la tierra y del agua. Aquel que los alejo de su tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejemplo debía ponerse sin dudar, y si era con ellos mejor. Podían demostrar no solo que el hablar contra la Empresa Patria estaba prohibido, sino que el ser buenos y honestos trabajadores no salvaría a nadie; las reglas no se acatan a medias, y su supuesta miseria no era escusa. Así un día, esperaron a que el extenuante turno terminara. Con energía insuficiente para todos, los obreros trabajaban, en su gran mayoría, de amanecer a ocaso; y en el peligro de la oscura noche esclava, en las cabañas y campamentos, las familias se reunían ante el fuego. Al terminar el turno les dieron el tiempo justo para llegar a casa, los dejaron reunirse, los dejaron entrenar y cansarse, los dejaron cantar y reunir a los vecinos con su música; y atacaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las zampoñas, los tambores y los cantos. Entre el hambre el cansancio y la miseria. En ese espacio en que toda la humanidad busca ponerle una sonrisa a la mala vida, un canto a la noche; allí donde existe la esperanza. Los fusiles láser, de las tropas de elite de Saga Falabella, cortaron la noche. Cortaron la cabaña del clan, la más grande del campamento; con vecinos, hombres, mujeres y niños dentro. Las luces purpureas cruzaron la noche y abrieron boquetes, en los cuerpos, en las sonrisas, en las voces, en las vidas. En las paredes de la cabaña, por donde entraron, golpeando y disparando, soldados armados; con órdenes de no dejar a nadie con vida, con licencia para divertirse. Después de todo solo eran obreros, sin mayores talentos valorables como activos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los soldados entraron esperando ver luz en el interior de la cabaña, esperaban un fogón en el centro, hecho con restos de madera que la compañía vendía por créditos. Pero al entrar el fuego ya había sido apagado, y solo podían ver sus disparos dentro de la oscuridad. El número de gente que debían eliminar y el número de gente que se estaba defendiendo, no coincidía. No lo pensaron bien. Su capacidad para ver en la oscuridad se había visto disminuida, al vivir en un hogar, proporcionado por el conglomerado, en donde podían gozar de electricidad; sus víctimas no poseían más luz que el sol y el ocasional fuego. La desventaja les costó cara. Muchos vecinos murieron y varios miembros del clan. Pero el clan aprendió que en la oscuridad, la hoja del cuchillo siempre le ganara al láser y el entrenamiento al exceso de confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche regaron el piso, de lo que fue su hogar, con la sangre de la opresión. Luego vino la huida, y con ella la leyenda.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;            Entonces lo escucho. Sus sentidos no habían sido dormidos por el recuerdo de su historia familiar, solo el hambre; y hasta el hambre solo en parte. Era el mismo hambre el que lo mantenía alerta por si alguna presa se acercaba. Ahora, después de días sin comer, por fin algo caminaba por encima de su iglú; y parecía estar buscando la puerta. El Temible Labrador, no lo había abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...,...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-9064476959562098717?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/9064476959562098717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=9064476959562098717' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/9064476959562098717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/9064476959562098717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2009/05/capitulo-15.html' title='CAPITULO 15'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-4564138528926339366</id><published>2008-10-18T11:05:00.000-07:00</published><updated>2008-10-18T11:07:38.977-07:00</updated><title type='text'>CAPITULO 14</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alguien más esta herido?- Interrogo el Capitán al asustado grupo. Al no contestar nadie más, dio la respuesta por negativa. Tenia una fuerza efectiva de veinte y dos hombres y nada de información con la que tomar decisiones. Es la pesadilla de un oficial, no poder tomar la decisión correcta, no poder tomar ninguna decisión; permitir que el pánico se apodere de ti y de tu compañía. Debía actuar antes de que fuera tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Teniente, recargue fusiles y lance grandas a treinta metros, hagan un perímetro y disparen a lo que se mueva!- Su voz sonó enérgica y segura en los oídos de todos sus hombres; quienes obedecieron sin dudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantaron todos casi al unísono, tomando sus granadas en una mano, quitando les el seguro con la otra. Varios alcanzaron a lanzarla a los treinta metros, pero dos de ellos no; fueron alcanzados por los dardos luego que sacaran el seguro y antes de arrojar la granada. Sus cadáveres golpearon la nieve al caer, aun con las granadas en las manos; ahora tenían explosiones entre sus filas, y un gran distractor que les impidió a todos registrar el paisaje en busca de enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos seguían esperando un gran grupo de enemigos, apostados en algún lugar seguro, disparando a gran distancia. Todos menos el, y ese era su trabajo; el estaba entrenado para eso y sabia que los fusiles de dardos no eran efectivos a gran distancia, menos en ese viento. Debían de estar al menos a cien metros del refugio; salvo que estuvieran retrocediendo mientras ellos avanzaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Concentren su búsqueda en los ciento cincuenta metros delante de ustedes- Ordeno con voz calma el Capitán a sus tropas restantes. - ¿Bajas?- Pregunto sin animo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tres más señor- Fue la respuesta de uno de sus tenientes. Cuando sonidos de muerte volvieron a ocupar la radio, alguien se ahogaba en su sangre mientras esta y sus pulmones se congelaban; sus agónicas inhalaciones dieron escalofríos a la gran mayoría de sus tropas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un disparo de láser cruzo la tempestad, seguido de un grito de -¡Ahí esta!- por la radio. Pronto otro soldado de Mitsubishi cruzaba su láser en la noche hacia la misma dirección. Mientras mas jadeos de muerte se oían en la radio, otros más comenzaron a disparar en la misma dirección. –Señor esta muy mal, solicito permiso para terminar lo.- El soldado apenas alcanzo a terminar cuando su Teniente rugió. –¡Haga lo, haga lo!- Otro disparo, uno más breve, ilumino la noche eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que le dimos- Dijo una voz por la radio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le dieron a algo?- Pregunto el Capitán por radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Creemos que si señor- respondió otra voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Será mejor que se aseguren- Les dijo el Capitán. –Teniente envíe a un hombre a revisar, el resto cubra lo y preparen se a encender esas luces.- Fue su nueva orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado seleccionado, arbitrariamente, se acerco al trote, con su linterna encendida para pode ver a donde iba. Pronto llego a un agujero hecho en la nieve por los rayos láser, donde pudo distinguir huellas y un fusil láser cortado a la mitad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es?- Lo interrogo un Teniente por radio, a la distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada señor. Solo un fusil láser; estuvo aquí pero se fue. Es solo una distraccio…- Y al responder el soldado se percato de lo que decía y pasaba. El era el señuelo. Pero ya era tarde, ya había levantado el fusil láser del piso, ya había removido el peso del fusil, que evitaba que se soltara la espoleta de una granada sin seguro. Lo que quedo de su cuerpo voló por la oscuridad varios metros, antes de caer echando humo y hecho jirones. Su grito se alcanzo a oír por la radio, agudo y temeroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Teniente informe!- Rugió la voz del capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Era una trampa señor, solo para distraernos! Señor solicito permiso para volver al refugió.- Respondió el Teniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Negativo Teniente. Encuéntrelos y Abrume los con su poder de fuego.- Fue su orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si señor comprendi…- No pudo terminar el Teniente de decir sus palabras, antes de morir con ellas en la boca. Su garganta emitía sonoros gemidos, mientras el frió y la hemorragia se disputaban el quitarle la vida. Su sangre manaba por boca y agujeros en su garganta; cuando el trataba de tocar su rostro y sacar los trozos de plástico de sus ojos. Pero lo que quedaba de su mascara de sustento vital no se lo permitía. Su ultima, aguda y larga inhalación enmudeció la comunicación radial por largos segundos; segundos en los cuales toda la tropa cerro sus ojos y trato de no escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sabia que la sanidad mental, el valor, y la disciplina de sus hombres dependían de el y sus ordenes. –Todo mundo a bajo y protejan su cabeza- Fue su primera orden. -¿Sargento?- Fue su llamada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si señor- Respondió este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los ataques han venido todos del norte. Se están moviendo ahora al noreste; están rotando sus posiciones de ataque. Trate de encontrarlos y rodee los. Se que ha perdido hombres pero es la única solución.- Dijo con tono calmado y pedagógico, desde la salida de uno de los túneles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor no vemos nada. Pareciera que no usan mascaras de sustento vital. ¿Cómo pueden respirara este aire tan frió?- El Sargento estaba entrando en pánico, como todo el resto de la tropa; debía hacer algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sargento contrólese! Si usan mascaras, es solo que ellos pueden apagar las luces de las suyas.- Le contesto. Sin poder evitar, llamarlo estupido supersticioso en su mente. El estaba convencido de que eran hombres y de que era un grupo. Pero algo no calzaba; ¿Si era un grupo por que rotaban los blancos? ¿Por qué se tomaban tanto tiempo en recargar y volver a disparar? ¿Sería para cubrir mejor su posición? No era necesario esconderla tanto si podrían haber acabado con todo al grupo, fácilmente. A no ser que no pudieran acabar fácilmente con todos; a no ser que su numero no fuera una amenaza y necesitaran que salieran para poder atacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dios mío que he hecho?- Se pregunto a si mismo antes de dar la orden a gritos - ¡Vuelvan Al refugio!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Señor?- Pregunto la voz del Sargento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Traiga los de vuelta! No están jugando con nosotros. Solo no tienen capacidad para un ataque directo, desde adentro nos defenderemos mejor.- Rugió su voz en los oídos de todos, producto de los audífonos incorporados a las mascaras de sustento vital. –Cubran su retirada en grupos de ocho, ocho disparan y ocho corren.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enviando al demonio la disciplina, los soldados comenzaron a retroceder tal como se les había ordenado. Pero sin darse el tiempo de hacerlo bien, sin siquiera responderle a su Capitán. Fueron descuidados y se apresuraron mucho. Corrieron a la entrada del refugió sin revisarla primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras su Capitán entraba y se dirigía a la puerta principal, y original, desde dentro del refugio; vio como uno de los primeros ocho soldados en entrar se tropezaba con una trampa. Lo vio caer en cámara lenta, sin poder hacer algo. Y vio la luz de la explosión que cerro el túnel y la suerte de su compañía. Algo tan simple como una granada en una de las paredes, con el seguro atado a un cable, y el otro extremo del cable incrustado en al otra pared. Eso era una buena trampa, habían planeado que el los llamaría de vuelta al refugió; pero aun así se podría haber evitado, con un poco de cuidado. El pánico había hecho lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La radio se volvió un desorden de gritos, de los que solo se podía distinguir que los sobrevivientes eran atacados, mientras aun habían soldados atrapados bajo la nieve de la entrada. Agonía y muerte era lo que sonaba en su cabeza; estaba escuchando como todos su hombres eran masacrados allá fuera. Pero no los dejaría morir sin pelear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salio con su fusil por el túnel más cercano. Lo que le demoro casi un minuto; toda una eternidad para estar escuchando como tu gente muere y agoniza. Las gárgaras de sangre se confundían con los gritos, y las luchas por respirar con los pulmones congelados por el frió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llego la superficie solo encontró cadáveres. Sus hombres en el piso, con las luces de su mascaras iluminando el fino hielo color rojo, en que se había convertido su sangre. Huelas de lucha por todas partes, y la entrada derrumbada del refugió aplastando soldados, fue todo lo que encontró. Ilumino la noche con su linterna y con la luz de su mascara; pero tampoco vio nada. Solo mas cadáveres y oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos vestidos de blanco y manchados de rojo hielo. Sus trajes de camuflaje polar, blanco de pies a cabeza, los hacían mezclarse con el suelo en al tormenta. Solo los miembros aun no cubiertos por la nieve, y las heridas abiertas en sus cuerpos, rojas de sangre, los hacían distinguibles de la nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algunos cadáveres, los menos cubiertos por la nieve, las heridas eran distintas. No eran heridas de dardos en la cabeza, sino heridas de cuchillo en las extremidades. Alguien sabía de sus armaduras corporales y había cortado sus trajes de grueso hule y sus chaquetas, como si fueran nieve; ahí donde la armadura no los protegía. ¿Pero como? ¿Qué grupo de hombres podía planear una estrategia tan perfecta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apunto a la nada con su fusil. No había nada ahí, nadie. Camino entre los cadáveres sin poder creer lo que veía. Analizo las huellas y luego de unos minutos se dio cuenta de que era un solo atacante. Menos podía creerlo. ¿Qué clase de enemigo podía matar a treinta y cinco soldados bien entrenados, así? ¿Quién podía planear una estrategia semejante? -¿A que mierda nos enfrentamos?– Fueron sus ultimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo escuchar como uno de los cuerpos tirados en la nieve se ponía en pie. Menos ver como se le aproximaba por detrás con su corvo en mano. Solo sintió como le tomaban el hombro con una mano y el filo del acero clavando se le entre las piernas, para luego subir hasta su espalda; cortando y rajando, traje piel, genitales y músculos. Lo sintió rozar y mellarse con sus huesos, y sintió el agudo ardor que solo se detuvo cuando su herida descubierta se congelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mascara y la tormenta ahogaron su enorme grito de dolor. Y luego ahogaron un grito mayor, cuando su pierna izquierda fue tomada por su atacante; quien ahora lo arrastraba a dentro del refugió, por el mismo agujero por el que el había salido. Sabia su destino, mientras moría desangrado y congelado; ese único demonio come hombres se devoraría su carne, lo antes posible, antes de que se congelara. Se resigno llorando y aceptando, más que la derrota y la muerte, el que los demonios existían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-4564138528926339366?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/4564138528926339366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=4564138528926339366' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/4564138528926339366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/4564138528926339366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/10/capitulo-14.html' title='CAPITULO 14'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-4072356281859533266</id><published>2008-10-17T19:17:00.000-07:00</published><updated>2008-10-17T19:44:41.493-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 13</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su familia era una larga raza de guerreros. Soldados valientes, hábiles y fuertes que por años escalaron en la cadena militar de Mitsubishi-Motors. De origen humilde nunca podrían, ni el ni sus descendientes, pasar del grado de Capitán; pero nadie les podía negar, que fueran capaces de sobrevivir peleando, en el infierno helado del polo sur. Su padre y su abuelo lo habían hecho sin ser los primeros, y el estaba seguro, de que su destino era volver también con vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El no vivía en las casas más elegantes de las islas del Japon; vivía modestamente, pero no tenia que pelear por su comida. Japon, único país del mundo que aun era considerado país y conservaba sus territorio original intacto. Era lógico, Japon era un territorio tan pequeño; que necesitaba adquirir territorio para poder sobrevivir como conglomerado económico auto suficiente. Así compraron en su momento Corea y la India, para luego conquistar lo que no tenían comprado de China.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;China que triste historia. Su padre se la contaba a menudo; pasando así de generación en generación, una historia de la que sus ancestros fueron testigos. Solo por eso más su habilidad para pelear y dirigir, lo dejaban ser Capitán; su familia era una familia Japonesa pura. No se mezclo con los chinos que invadieron el mundo, ni con alguna de las demás naciones que se unieron al imperio Mitsubishi; y en Japon eso era importante. Aunque fuera una minúscula parte del territorio, era la capital, Mitsubishi era Japon; así lo entendió su pueblo cuando se unió al ejercito y conquisto China.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gran China. Eran un pueblo antiguo y orgulloso, y eran millones de millones; más aun que los indues. Cuando el viejo Estados Unidos callo en banca rota, al quebrar sus bancos por la ambición; China se irguió ante el mundo como el nuevo polo económico. Eran millones y millones de consumidores, de trabajadores, de empresarios, de inversionistas; tenían las necesidades que el mundo quería, y las respuestas que el mundo necesitaba. Su antigua fe en el estado y en algo llamado comunismo, se vio herida de muerte cuando recuperaron, de sus conquistadores anteriores, la isla de Hong Kong. Una vez tuvieron una prueba de cómo era le resto del mundo, el materialismo hizo lo suyo; y con el tiempo su consumismo salvo al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego su poco desarrollado territorio debió ser conquistado por Mitsubishi para mantener a su población; ante la falta de combustibles y la hambruna fue sencillo. Su familia estuvo combatiendo por dicha conquista; ahora a el le tocaba llevar agua a Japon. Si sobrevivía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus soldados le trajeron el cuerpo de uno de los cuatro soldados, que habían salido hacia dos minutos a patrullar. Entre cuatro fuertes tipos, de cabello negro oriental, lo pusieron a su pies; entre gritos de alerta y el llamado a las armas. Sus heridas eran claras, su mascara estaba rota y había sangre congelada sobre su rostro; señas inequívocas de que no había sido un láser. Y si no era un láser solo podía ser una cosa, solo podían ser ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cinco hombres armados custodiando la puerta, ahora!- Grito en chino a sus tropas, mientras ya quedaban pocos poniendo se aun el equipo. Luego hablo en japonés a sus tenientes –Quiero a cinco equipos cavando salidas alternativas con láser y palas, dos a cada lado una en el fondo. Que tengan un grupo de apoyo armado, con baterias extras y linternas; iluminaremos toda la maldita noche.- Todos hicieron una imperceptible reverencia y salieron a gritar ordenes en chino a sus hombres. Aprovecho de inmediato de ponerse su equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus hombres estaban trabajando bien. Los cinco equipos estaban haciendo túneles lo suficientemente anchos, como para que pasara toda su compañía; una vez afuera perdería varios hombres, pero era mejor morir peleando que siendo devorado vivo. Hablo por radio dando algunas indicaciones, las radios funcionaban dentro del refugio, y sin duda entonces lo harían afuera; pero lo importante era que sus hombres supieran que el estaba con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo su fusil láser y le ordeno a sus tropas separarse en seis grupos, exigiendo les rapidez a los gritos; recordando les que perderían la carne de los huesos si no actuaban rápido. Los separo en seis grupos de cinco y envió cada grupo a uno de los distintos túneles; ordenando les salir a atacar en cuanto el túnel estuviera listo. –Estarán sin duda custodiando la puerta principal. Los de la puerta principal son el cebo, debemos rodear y eliminar al enemigo antes de que puedan atacar al grupo de la puerta principal. Una bomba aquí dentro y moriremos de frió.- Les dijo por radio a todos sus hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eliminar el refugio no era el plan. Era solo una posibilidad más que los conducía a la muerte, no la única y ciertamente no la correcta. Pero el se quedaría ahí para defenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos segundos de terminar sus instrucciones, los primeros túneles estuvieron listos, sus tropas se colocaron sus chaquetas y corrieron hacia la superficie. Iluminaron el oscuro paisaje de tormenta con luces y algunos disparos de láser. Los cinco primeros en salir fueron los de la puerta principal, dos murieron antes de lograr salir. La noticia le llego pro radio -¡Ohh Dios, estoy perdiendo hombres, perdí a dos!- Antes de que la noticia llegar al cerebro de los demás, el equipo del primer túnel ya estaba en la superficie. El cielo se ilumino con sus disparos a la nada. Las muertes de dos mas sonaron en la radio; sus respiraciones entre cortadas y sus gárgaras de sangre, amenizaron la salida del tercer grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los disparos de láser cruzaron la tormenta derritiendo copos de nieve, mientras caían del cielo; la visibilidad era casi nula y la oscuridad debía ser cortada con sus luces, antes de hacer cualquier movimiento. No podían ver a quien los atacaba y decidieron en sus mentes culpar a la tormenta. Así perdieron a cuatro más, sus cabezas iluminadas fueron atravesadas por una ráfaga de dardos, cubiertos de teflón; sus sesos, sangre y trozos de cráneo se congelaron al salir de la mascara de sustento vital. El pánico comenzó a hacer su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La radio era un caos de voces gritando, diciendo que no veían lo que los estaba atacando, reportando bajas y ataques, pero a ningún enemigo. -¡Fuego a discreción!- Ordeno su Capitán. Todos obedecieron sin dudarlo. -¿Alguien vio algo?- Dijo una voz en la radio. –No.- Respondió otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Peinen la zona, busquen al enemigo y disparen a lo que se mueva.- Fue la orden que dio el Capitán en un cuasi susurro. Sus hombres dejaron su posición defensiva estática, se dispersaron y avanzaron hacia la puerta principal. Entonces mientras todos avanzaban casi en línea, una granada de luz hizo explosión; cegando los, ante el contraste con la oscuridad. Mientras el aire era cortado por una ráfaga de dardos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudieron escuchar nada, excepto el grito de alarma de sus compañeros por la explosión; y luego más sonidos de muerte y más gritos en la radio. Atacaron el lugar donde exploto la granada, a más de trescientos metros del lugar donde se encontraba su agresor; quien pudo dispararles por la espalda. El pánico hizo presa de todos ellos; se arrojaron al piso y siguieron disparando hasta que se vieron sin energía en sus fusiles. –¡Apaguen las luces!- Se escucho por la radio; muchos hicieron caso, los que no, fueron los siguientes en morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué sucedió?- Pregunto el Capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una granada de luz señor- Respondió su Teniente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Reporte de bajas- Volvió a ordenar el Capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dos bajas en mi grupo señor, no tengo idea de donde vino el ataque- Dijo una voz en la radio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dos menos en mi grupo señor- Dijo otra voz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor, mi líder de grupo esta muerto, señor- Dijo un soldado asustado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor, todo mi grupo esta muerto señor y yo estoy herido- Dijo una agonizante voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tres hombres menos aquí señor- Reporto otro líder de grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-4072356281859533266?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/4072356281859533266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=4072356281859533266' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/4072356281859533266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/4072356281859533266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/10/capitulo-13.html' title='CAPITULO 13'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-7066417431595072076</id><published>2008-10-02T14:43:00.001-07:00</published><updated>2008-10-02T14:44:40.691-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 12</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Demoro mucho en recoger su equipo y la comida que de seguro necesitaría para el viaje. Debía llevar con el las chaquetas de camuflaje aislante de sus enemigos, para no dormir por sobre el hielo, por siempre. Los fusiles láser eran armas importantes, pero más importantes aun eran sus baterías; capaces de alimentar su mascara de sustento vital, su G.A.P. su radio, su equipo de posicionamiento antártico, e incluso su propio fusil. Sumaba a esto las reservas de dardos de sus compañeros; incluso los de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debía dejar de pensar en ella. Sabía que tenía que dejar de hacerlo pero no podía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo el equipo debía pesar más de cien kilogramos. Repartidos en su mochila, de manera tal, que esta quedara lo mejor balanceada posible; para permitir el combate o la huida. El peso no era problema para el. Todos los guerreros republicanos estaban entrenados para cargar ciento treinta kilogramos, sobre sus fuertes espaldas y músculos tensos cuales resortes de acero. La fuerza y velocidad de un demonio, era lo que necesitaban para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ahora el demostraría que tan fuerte era un demonio real, y que tan rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se coloco una armadura corporal enemiga, a la cual le había quitado la insignia; dio un repaso a su cinturón de campaña, y vacilo antes de ponerse la chaqueta térmica de camuflaje. Pues sabía que si se la ponía tendría pocos minutos para colocarse la mochila, colgarse el fusil y salir; de lo contrario la temperatura que alcanzaría su cuerpo dentro del refugio lo mataría. Y el debía despedir se de ella, mirar por ultima vez esos ojos negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La observo por última vez en su ataúd de hielo traslucido. Prometió vengarla y le dijo adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se puso la chaqueta de camuflaje blanco, la mochila, su mascara y finalmente tomo su fusil. Salio del refugio hacía la oscuridad del invierno antártico, enfrentando con una sonrisa la nieve que comenzaba a caer. –Yo seré la tormenta que deben temer de ahora en más. Todo mi pueblo come de su carne porque no tiene otra opción, yo lo haré por gusto, por sadismo.- se dijo para si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sus zapatos para nieve le permitían caminar sin hundirse en los metros y metros de nieve que cubrían el continente de hielo; del cual nadie que estuviera vivo, había visto jamás la roca o la tierra. Sabía cual era su destino, pues los atacantes del día de ayer solo podían venir de pocos lugares; y su cerebro entrenado, más que su cuerpo, ya había calculado en donde debía de estar su campamento de avanzada. El viaje le llevaría tiempo, pero eso no era un problema, ya no más.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Caminando en la oscuridad completa, con una nubosidad total, que le robaba al cielo las estrellas; usaba sus demás sentidos he instintos para ver su camino invisible. Al menos el pensar en ella le quitaría el cansancio de la mente; pero seria en otro viaje, con solo dos días de caminata no se cansaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El viento lo golpeaba y lo hacia enojar más. Así como el saber que se dirigía al sur, hacía el mismo polo sur. El cual era territorio de guerra entre los conglomerados económicos, y donde las fuerzas republicanas poco se adentraban.  Pero eso le daba una ventaja; sin tener que preocuparse por sus compatriotas podría matar a placer, a destajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las operaciones de las fuerzas republicanas normalmente rodeaban el polo. Evitaban que las potencias de la avaricia embarcaran el agua, o que caminaran libres por el continente. El plan era mantenerlos lo más juntos posible y que se mataran entre ellos. Después de todo ellos tenían más hombres y más y mejores armas. Y el plan funcionaba. El miedo a que devoraran sus carnes enemigos a los que no podían matar, ni ver, ni oír; hacia que las tropas de los conglomerados prefirieran atacarse unos a otros, que aventurarse en el territorio de los demonios devoradores de hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pero si podían matarlos. Y en algún lugar de su inconsciente el deseaba que lo mataran; el podía leer eso en su inconsciente. Pero si lo mataban seria después de dejar una enorme mancha, de pequeños trozos de hielo rojo color sangre sobre la nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Después de caminar más de cuarenta y ocho horas supo que había llegado. Bajo su mochila y saco una de las chaquetas de camuflaje enemigo. Se sentó sobre ella a esperar con su fusil en mano. Si bien podía haberse equivocado en su deducción del campamento enemigo, estaba seguro de que en algún sitio, a unos setecientos metros, alrededor de el; debía haber un refugio enemigo. Excavado en la nieve con lásers y palas; lo suficientemente grande para guarnecer a unos veinte y cinco hombres, como mínimo y cuarenta y cinco como máximo. El lo sabía por que su entrenamiento lo había hecho parte de su instinto, estaba en su sangre; y ahora lo sentía como nunca antes lo había sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Solo debía sentarse  a esperar con su fusil en mano a que alguno de ellos saliera, mostrara una luz, o percibiera algún signo de vida humana. Entonces el podría disparar con completa impunidad, mientras sus adversarios solo podrían entrar en pánico.  Lo que si con ese viento debería  acortar la distancia, si es que quería darle a algo con un dardo impulsado por aire. Como fuera le tocaba jugar el juego para el que había sido entrenado desde la cuna: el juego de la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mientras esperaba aprovecho para orinar a través de la manguera insertada en su uretra. Cuando creyó ver una luz. Creyó sin gran certeza pues la nieve cubría le visor de su mascara de sustento vital, cosa imperceptible en la completa oscuridad. Pero una vez libre de nieve se dio cuenta de que en efecto; tres soldados, con las luces de sus mascaras de sustento vital encendidas, y linternas para poder guiar sus pasos en la copiosa nevada; habían salido del refugio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No había fallado en sus cálculos. Es más, sus blancos se encontraban frente a el; cuando pudieron estar en cualquier sitio a setecientos metros a la redonda. Mas aun así debía moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Coloco una granada de tiempo, robada a un invasor muerto, cerca de su mochila, la cual le proveería de una distracción en seis minutos. Tiempo suficiente para que, los de dentro, echaran de menos a los tres de fuera; con quienes sin duda mantendrían contacto radial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mientras corría hacia ellos con total soltura, pudo ver luz en un agujero en el piso; que seguramente seria la entrada al refugio. Y al menos un cuarto enemigo saliendo a la superficie antártica. El debía ser el primero en morir; pues si su cadáver caía dentro del refugio el resto saldría más rápido, y eso era lo que el quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cubrió doscientos metros con facilidad, y cuando los hubo recorrido aminoro la velocidad; para asegurar se de no ser percibido y tener una base disparo mas estable. Recorrió los siguientes setenta y cinco metros a trote; pero la cuarta luz en al tormenta ya casi salía del refugio, por lo que debió detenerse e intentar un disparo dificilísimo a cuatrocientos veinte y cinco metros de distancia; con ese viento y esa visibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Apunto con cuidado y contuvo la respiración, de manera instintiva. Nunca podría hacerlo con un disparo pero podía cambiar la calidad por la cantidad. Oprimió el gatillo de su fusil con completa relajación y soltó una ráfaga de dardos, recubiertos con teflón, a la mascara iluminada del cuarto sujeto fuera del refugio. Varios de los cuales dieron en el pecho, las paredes de nieve de la colina, bajo la cual se encontraba el refugio; y unos pocos dieron en la cabeza de su blanco. Solo necesitaba uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La armadura corporal fue apenas atravesada por los dardos que dieron en el pecho; pero provocaron mucho ruido y chispas de luz, que advirtieron a dos de los demás enemigos del ataque. Mientras su blanco caía atravesado en el cuello y la cara por los filosos dardos; con su mascara rota sus pulmones se congelaban con sus últimos alientos, mientras su sangre no alcanzaba a abandonar su cuerpo, congelada por el gran aliado de la republica: la Antártica misma. Su cuerpo se derrumbo dentro del refugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Dos de los demás soldados de la ambición saltaron lejos de la entrada, en un desesperado cuerpo a tierra, empuñando sus fusiles láser, contra la oscuridad absoluta. Pero sus mascaras encendidas los hicieron blancos fáciles, de un enemigo al cual no vieron. Solo uno de ellos vio como la mascara de su compañero se apago, en medio del amortiguado sonido del polímero duro y transparente del visor rompiendo se. Cinco segundo después el también era acribillado en al cabeza por los dardos que atravesaron su cráneo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El tercero, al ser el ultimo en darse cuenta de lo que pasaba representaba la amenaza menor; por lo que lo dejo para le último. Mientras recorría a trote otros cien metros, cambio el cargador de dardos de su fusil; eso el debía dar a su victima tiempo para dar la alarma por radio. Con eso ya no había dudas de que el resto llegaría pronto. Se dio el tiempo de arrojarse sobre su vientre en la nieve y enterrase un poco, antes de apuntarle y matarlo. Así el resto, que sin duda saldría iluminar el paisaje, solo vería el blanco perpetuo de la nieve, entre el cual su uniforme se camuflaba a la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verlo seria imposible, solo tenia que esperar y actuar. Ellos, por la ausencia de disparos de láser, ya deberían saber “que” los atacaba; pero debían de esperar un grupo, no a uno solo, y no podrían verlo, ni oírlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Quedaba el juego de la espera. – Que vengan.- Desafió al frió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-7066417431595072076?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/7066417431595072076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=7066417431595072076' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/7066417431595072076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/7066417431595072076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/10/capitulo-12.html' title='CAPITULO 12'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-7079383851210854707</id><published>2008-10-01T19:59:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T20:15:01.381-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 11</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pena y mal olor, eran lo que el sentia. El frió dentro del refugio no amortiguaba el olor a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Estaba escrito y el lo sabia, de una cuadrilla de cinco republicanos solo sobrevivía uno. Era estadístico, era exacto. “Trabajaran como equipo hasta que quede solo uno, y ese uno será un cazador solitario; hasta que muera o se cumpla su plazo de lucha”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Solo que no esperaba sobrevivir el. No perderla a ella. Su equipo había ido disminuyendo, muriendo de a uno, de forma paulatina pero constante. Y ahora estaba solo, sin saber aun que hacer con su cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ella fue su mejor amiga por mucho tiempo. Desde que aprendió a caminar y a pelear, rastrear y cazar, disparar y matar. Tal vez pudo ser algo más; lejos del frió, sin esos trajes horribles de tortura, al calor de una fogata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Fogata. Era mejor hacer un fuego ahora, pues la poca luz que tocaba el pedazo de hielo se extinguiría dentro de poco, y no volvería en seis meses. Seis meses de frió aun mas intenso y de soledad completa. Mejor se movía rápido. Se acerco a ella y sin saber si pedirle perdón o no le quito sus zapatos para la nieve y luego sus botas de combate. Las desabrocho sin mayor ceremonia, como amputar un miembro; mientras más rápido menos duele. Tiro las botas a un lado y se dirigió hacia los enemigos vencidos para quitarles los zapatos también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tratando de no pensar saco su corvo y corto las botas de combate en tiras de suela y cuero, las cuales ato con los correspondientes cordones. Así fabrico ocho madejas de cuero combustibles. Tomo cuatro y las puso sobre una placa metálica de una armadura corporal enemiga. Todo sin pensar, tal y como se lo enseñaron; deja tu mente afuera, hay tiempos para pensar y tiempos para no hacerlo. Poso su G.A.P. (generador de agua potable) contra el cuero, sin importarle el horrible sabor a cuero quemado, que quedaría en el agua que debería beber luego. Lo encendió y espero a que la hoja se pusiera al rojo vivo, luego soplo. El vapor que exhalo era agua en si mismo, y el agua absorbe la temperatura; sumándole el oxigeno, no tuvo que soplar mucho para lograr una tenue llama. Llama sobre la cual poso uno de los atados de cuero y suela, entonces tuvo su fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ahora había más luz en el refugio, esa luz anaranjada del fuego que hizo que todo se viera aun más deprimente. Las sombras danzaban en las paredes del iglú burlonas e indiferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            - Las sombras nunca han tenido que perder a alguien. – Pensó para si, sin querer decirlo en voz alta, sin saber por que.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el cuero consumiendo se lentamente, tuvo tiempo de desnudar a uno de los enemigos vencidos. Con el corvo le corto una de las piernas y puso el extremo del muslo, que no alcanzo a sangrar mucho antes de congelarse, sobre las llamas para irlo cocinando de apoco; e irlo comiendo a medida que se iba cocinando por partes. Lamentablemente eso le dejaba tiempo para pensar, y eso era tiempo para deprimirse aun más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió entonces desvestir al resto de sus enemigos muertos. Les quito a los otros tres sus chaquetas y las arrojo sobre las demás, apiladas en un rincón del refugio. Les quito sus trajes de grueso hule y apilo los cuerpos, en lo que seria su despensa por muy poco tiempo; pues su entrenamiento dictaba que debía abandonar el refugio después de que este había sido atacado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el piso mas despejado pudo ver las manchas de sangre y las quemaduras de láser en el piso y paredes del refugio. La sangre, en esas tierras, se congelaba antes de tocar el piso. Recordó a uno de sus maestros diciendo le que a milímetros del piso, incluso dentro de un iglú, la temperatura alcanzaba los veinte y tres grados bajo cero. Quería recordar cualquier cosa antes de posar sus pensamientos en su compañera acribillada por una ráfaga de luz; ya ni su equipo era reutilizable, no con ese agujero que la atravesaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pierna comenzaba a oler bien. Tomo los cuchillos de sus enemigos vencidos y se sentó en un bloque de hielo; dejado dentro del refugio solo para este propósito. Una vez sentado junto al fuego clavo los cuchillos en el hielo, y al azar escogió uno, tal como ella lo hacia, para cortar la carne que seria su primera comida en un par de días. La carne sabia bien, le hubiera gustado compartirla con ella y reír de nuevo recordando cuando no tenían para hacer el fuego y les quedaban manchas de sangre en la cara, y a veces se pintaban la nariz.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Sabía que debía dejar de pensar en ella. Que cada soldado republicano tiene que pensar en sus compañeros, como si ya estuvieran muertos al momento de comenzar el entrenamiento. Funcionar como unidad hasta que solo importe el individuo, porque sino estas muerto, y los que deben morir son los invasores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Invasores- Pensó, y su adiestramiento le hizo, sin darse cuenta, morder la carne de su adversario con rabia y más fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad afuera cubrió todo el continente al finalizar el único atardecer del año. Y en la oscuridad que rodeaba el fuego, se aparto de la luz e hizo algo para lo que nadie lo había entrenado; dejo de pensar, arriesgo la vida, su misión, y quizás al mundo por una mujer muerta; sin saber el porque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo su comida de lado y tomo uno de los fusiles láser del enemigo. Reviso su carga y apunto al cuerpo inerte y de ojos abiertos de su compañera de infancia, de entrenamiento, de combate, de risas; de vida y de muerte. Disparo hacia el hielo dibujando con un as de luz su silueta en el hielo, el cual comenzó a derretirse rápidamente; convirtiendo se en una posa que pronto fue una pequeña picina. Allí el cuerpo de su amiga comenzó a hundirse, en un funeral de vapor y rabia. Cuando dejo de disparar, tiro el fusil ya casi vació y vio como entre el vapor, el agua sobre y alrededor de su gran amiga se volvían una tumba de hielo. El gran volumen de agua tomo tiempo en congelarse, varios minutos; en los que no pudo no recriminarse, el haberla dejado con los ojos abiertos. Sus hermosos ojos negros, que ya nunca brillarían para el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseaba llorar pero de hacerlo perdería los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por fin se congelo por completo y el vapor se fue, no sabía que hacer; pues nadie nunca, le había enseñado un ritual fúnebre propiamente tal.  Solo tenia la oración que ella recito, en el funeral de dos de sus compañeros, y cuando comieron a uno. No la recordaba por completo. Ella le había contado que dicha oración había pasado de generación en generación; desde que el pueblo republicano había vivido como esclavo, de uno de los grandes conglomerados económicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recito en silencio. Mientras su sombra danzaba a su costado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera que viera el cuadro vería a un hombre enterrando a su mujer, su esposa, novia o amante al menos. El no lo sabía. El había conocido solo su amistad; sin tiempo de explorar algo más. Sin saber el nombre del sentimiento que apretaba su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese sentimiento se volvía, ahí mismo, de un negro intenso. Dando paso al odio, este a la rabia y esta a la sed de venganza. Todos pagarían. El volver a casa ya no era una opción; su casa estaba bajo una tumba de hielo con sus ojos negros abiertos por siempre. Era ella ahora un espíritu de las nieves; vagaría desnuda, sin importarle el frió, por el continente guiando a los republicanos y confundiendo al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero y yo?-  Se cuestionó en la miseria y las sombras. – Los vivos no podemos ser espíritus.- dijo en voz baja. – Pero podemos ser demonios. Y yo seré uno; seré un demonio como nunca nadie ha visto. Mi venganza azotara este puto bloque de hielo del cual nunca saldré. Yo contaminare el agua que desean llevarse, con su propia sangre.-   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-7079383851210854707?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/7079383851210854707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=7079383851210854707' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/7079383851210854707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/7079383851210854707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/10/capitulo-11.html' title='CAPITULO 11'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-1974212519786970870</id><published>2008-05-12T16:10:00.000-07:00</published><updated>2008-05-12T16:11:44.724-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 10</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vivió toda su vida en un basurero, y sobrevivió. Vio morir a dos hermanos en peleas callejeras antes de cumplir los cinco años. Vio morir a otros dos antes de cumplir los diez; y mato a uno de ellos antes de cumplir los catorce. Allí donde el nació no había otra forma de sobrevivir, sino armado y con violencia. El que acuchilla primero acuchilla dos veces, le decía su madre; quien muriera antes de que el fuese enlistado a la fuerza en el ejercito; el agua que guardaban con tanto celo en casa había entrado en contacto con la acida tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            - Los otros conglomerados económicos quieren que tu vivas así, quieren que tu familia viva así; ellos viven mucho mejor y ninguno de ellos muere envenenado por el agua contaminada. – Era lo que siempre escuchaba de gente que justificaba su existencia y su poder diciendo que sin ellos las cosas serian peor. ¿Qué tanto peor podrían ser? Podrían no tener agua potable. Podrían no haber tenido que ir todas las semanas a pelear por una ración de agua, que nunca era suficiente para todos. Si bien podía ser peor era imposible imaginar que fuera distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            - Ve al polo sur y pelea por que tus hermanos y tu viejo padre tengan agua, se la diferencia.- El ejercito le enseño mucho y el llego a confiar en el. Le enseñaron apelar en grupo, a usar armas, le dieron un sueldo y la posibilidad de volver a entrenar a más soldados como el cuando volviera del polo sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Volver era imposible. Si no te mataban los soldados enemigos, el clima, la falta de recursos y el hambre, existía una raza de aborígenes antárticos que cazaban a los hombres para comerlos vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Su pelotón no los escucho, no los vio; el mismo no los reconoció. Creyó que eran de algún otro grupo estado industrial; vestían los mismos trajes que los demás ejércitos, llevaban las mismas mascaras, las mismas chaquetas, las mismas botas para nieve. Solo supo quienes eran cuando los arrastraron hasta el interior de un iglú, desvistieron a su otro compañero vivo y lo degollaron frente a el, mientras uno de ellos encendía un fuego con botas mochilas de otros enemigos vencidos. No esperaron a que se desangrara y comenzaron a cortar su piel y su carne, a devorarla cruda; mientras su compañero trataba de gritar con la garganta abierta y su sangre congelándose al tocar el piso. Luego vio como asaban partes de sus muslos y brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aun herido se puso en pie, y desarmado trato de ayudar a su compañero condenado a desangrarse. Ni siquiera vio como uno de esos hombres lo pateo y lo lanzo contra una pared del iglú. Demasiado rápido para ser humano y creyendo que quizás podían ser extraterrestres, como había dicho un compañero suyo, decidió mirarlos mejor desde le piso. Eran humanos, pero humanos como el jamás había visto en su vida.&lt;br /&gt;            Debían tener casi su edad, sino eran más jóvenes. Pero sus cuerpos eran muy distintos. Grandes músculos cruzaban todos sus cuerpos, dejándose ver fácilmente entre los trajes de grueso hule. Sus ojos eran menos orientales que los de el y sus pieles eran algo mas morenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mas al verlos con las bocas cubiertas de sangre y con trozos de carne humana en las manos, comprendió que si de verdad eran humanos, eran humanos muy distintos a todo el resto de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Comprendió entonces que su sangre y su carne eran las que seguían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pero nunca siguieron. Fue curado y su traje parchado. Llevado a una base cuya ubicación nunca nadie adivino y desde ahí fue embarcado hacia no sabia donde. Cuando se negó a comer carne, presumiblemente humana, le dieron un par de barras energéticas. Fue desembarcado en una tierra mas calida que el polo sur pero aun cubierta por algo de nieve, luego conducido junto con otros prisioneros en una caminata interminable a una enorme colina de nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Allí fue ofrecido como comida y ahora solo corría a través de la nieve, hundiéndose en ella presa del pánico, recordando una y otra vez la imagen de sus compañeros devorados antes de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No eran humanos, eran realmente demonios devoradores de hombres, entrenados en siniestras artes que les permitían olvidar su humanidad y alimentarse de la sangre humana. Corrían tras el y los demás prisioneros, que no eran prisioneros sino victimas de un sacrificio; elementos esenciales de un ritual de un macabro ritual de transición. Nunca entendió lo que decía el más viejo de todos ellos pero vio en sus ojos el hambre, el mismo hambre que devoro a sus compañeros de escuadrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los vio colgarse sus fusiles detrás de la espalda y tomar sus extraños cuchillos curvos. Los vio mirarse unos a otros, haciendo notorio el que nunca habían matado en sus vidas; sin embargo no dejo de temer a esos jóvenes hombres y mujeres que, con la capucha echada hacia atrás, lo miraban como la respuesta a su cansancio. Miro con temor como sus custodios dejaban de rodear el grupo y les dejaban la vía libre para escapar. Si le quedaba alguna duda se disipo con eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Uno de los muchachos se dirigió al grupo con el cuchillo curvo en la mano y sin vacilar lo blandió en contra de uno de los prisioneros. La victima alcanzo a esquivar el mortal ataque pero fue herido en un brazo; la sangre voló por los aires manchando la otrora impecable blancura de esa cordillera. La estampida se inicio ahí; todos corrieron colina abajo para escapar del resto de esos jóvenes demonios que disiparon sus dudas al ver la sangre. Ya nadie dudaba y todo mundo conocía su papel en la macabra historia; a aquellos que les tocaba huir huían y a aquellos a los que les tocaba cazar cazarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            - ¡Denles algo de ventaja! – Ordeno el viejo Caminante. – Deben conseguir ustedes su propio alimento, no nosotros dárselos en bandeja. – Había una gran sonrisa en su rostro; había hecho bien su trabajo, los maestros de los hijos de la republica habían hecho el suyo, y ahora el hambre haría el resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En cuanto vio que los prisioneros tenían suficiente ventaja, les dio algo más antes de dirigirse a sus alumnos. – Capitanes de grupo organicen a los suyos, distribuyan tareas y hagan lo suyo. La comunicación por radio esta prohibida; mientras en mayor silenció hagan esto mejor para ustedes. Y recuerden que solo hay uno por grupo; los tres restantes cazaran conmigo, pero deberán escoger un capitán entre ustedes tres. Al terminar el ejercicio deberán regresar a la academia por su propia cuenta, para lo que tendrán solo 3 días. Ahora ¡Muévanse! –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ningún equipo corrió, todos bajaron la colina en clama y se agruparon en sus equipos de cinco miembros de apoco. Cada equipo tomo las huellas de un prisionero y las siguió pese a la nieve que caía. Tendrían que caminar otro buen trecho mientras su presa se cansaba huyendo. Lo mejor que podían esperara era que alguno diera media vuelta y los enfrentara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los grupos se separaron más y más conforme transcurría aquella tarde, que inevitablemente se convertiría en noche. Uno a uno fueron encontrando a sus presas, cansadas y sin posibilidades de seguir huyendo. Algunos opusieron resistencia, otros esperaron el corvo estando sentados; más de alguno murió de agotamiento al dar todo lo que tenia para poder huir, y solo algunos decidieron presentar real combate y pudieron siquiera tocar a algún hijo de la republica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo equipos luego dividieron tareas, unos desvestían y trozaban al enemigo muerto; algunos con asco, otros con remordimiento; mientras otros miembros del equipo cavaban rápidamente el refugio que los cubriría esa noche. Una vez refugiados comieron la carne cruda; algunos por primera vez. Inevitablemente quedaron todos cubiertos de sangre; e inevitablemente, producto del hambre, fue la mejor comida que tuvieran jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sus tapujos quedaron atrás, el sabor de la carne en la boca y la saciedad del hambre en el estomago, se llevo todo reparo de lo que allí habían hecho; incluso sus dispositivos de recolección de desechos les molestaban menos. Era fácil para ellos, entrenados para pensar desde que nacieron, entender el objetivo de tan macabro ejercicio; deberían sobrevivir así durante toda su estadía como invitados de la Diosa de Hielo Eterno, era mejor aprender a vivir de esa manera en un ambiente más menos controlado. Sabían el porque no habían de volver de inmediato a la academia; no era solo el que necesitaran la larga caminata para cansarlos y hacerlos sentir mas hambre, no. Ahora tendrían dos días de vuelta para alimentarse de más carne humana y asimilar, con lo poco que les costo cazar su alimento, que su entrenamiento era muy superior al de sus enemigos, sin que importara de que ejercito fueran. La victoria y la posibilidad de volver, se hizo patente en sus mentes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-1974212519786970870?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/1974212519786970870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=1974212519786970870' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/1974212519786970870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/1974212519786970870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/05/capitulo-10.html' title='CAPITULO 10'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-3364919085888859735</id><published>2008-05-07T12:18:00.000-07:00</published><updated>2008-05-07T12:43:09.973-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 9</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba el calor como si fuera ayer, un ayer demasiado lejano del hoy; pero el recuerdo estaba allí. El recuerdo de creer que la sed solo era posible con ese calor, que una vez terminado el calor la sed dejaría de ser un problema. La sed que se apoderaba de el a medida que su sudor cubría su cuerpo; a medida que sus lagrimas caían de sus ojos, al ver morir a su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de los hijos de la republica que ahora veía caminar a duras penas por la nieve, tendría que recordar el golpe que le dio su madre por estar llorando su inevitable muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Guarda tu agua para ti. - Le dijo ella con su último aliento. Cualquier niño hubiese preferido un te amo, su padre hubiera preferido un cuida a nuestro hijo; pero las madres de este mundo deben concentrar su amor en que sus hijos sobrevivan. - Aprende rápido, se rápido, sobre vive carajo, sobre vive. - Fue lo que siempre le dijo su padre; quien debió entrenarlo y amarlo como padre y madre antes de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los hijos de la republica también eran huérfanos como el; pero no todos de padre y madre. De hecho algunos tenían a sus dos padres vivos, otros con menos suerte tenían a alguno de los dos sirviendo aun en la base Antártica; prefiriendo estar lejos de sus hijos, no conocerlos nunca quizás, pero dejarles un legado en agua potable; dejarles una forma de vivir. Porque eso ya no era sobre vivir, todos ellos vivían ahora; su generación fue la ultima en escarbar migajas de la tierra y en exponerse a beber agua contaminada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que la vida de cualquier republicano era dura, pero era vida aun así. Aunque se prepararan desde la cuna para pelear hasta la muerte, aunque sufrieran penurias y se hicieran sacrificios. Y sobre todo, aunque muchos de ellos no volverían del gélido campo de eterna batalla; tenían una vida, ninguno de ellos pasaría sed o moriría de hambre. Nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos mismos, los que ahora caminaban torpemente por la nieve de la cordillera, quejándose de sus trajes térmicos y de sus dispositivos de extracción de desechos; ellos mismos serian el sustento de una nación. Ellos se encargarían de suministrar equipo enemigo, agua potable y carne enemiga, para toda la pequeña republica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque era difícil imaginárselos cuando caían en la nieve por el cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poca visibilidad que les dejaba la nevada era ideal para el ejercicio de hoy. Los había hecho caminar sin detenerse durante dos días y ahora estaban listos; cansados sedientos y hambrientos. Habían cargado su equipo completo, al igual que el, habían aguantado la incomodidad del traje, que el prefería no sacarse, y no habían hecho un solo alto para beber ni para comer. De hecho recién ahora caían en cuenta de que no tenían que comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A sus setenta y nueve años la caminata también lo cansaba mucho, pero el había caminado así durante toda su vida, estaba acostumbrado al peso de su equipo y a las incomodidades del traje. Viejo y canoso estaba destinado a vivir por más tiempo que el resto de los suyos, sino no estaría allí. Era una mezcla de buenos genes y de un entrenamiento máximo cuyo único fin fue sobrevivir. El tuvo muchas pruebas, ahora era el turno de los hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar de subir la colina el hizo un alto. Como guía y cabeza del grupo de ochenta y tres soldados en entrenamiento, todos estos lo siguieron y se detuvieron junto a el. Mientras esperaban hasta al último de ellos aprovecharon de descansar, muchos se echaron sobre la nieve de hecho. Así les tomo cierto tiempo ver, a través de la nieve que caía gentil pero copiosa, a las figuras vestidas en trajes de camuflajes al igual que ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verlos muchos de los hijos se pusieron en pie de inmediato, algunos incluso tomaron sus fusiles vacíos y apuntaron a las figuras antes de distinguirlas, mientras otros echaban manos al corvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bajen esas armas ahora mismo, que son parte del ejercicio! - Les grito y su grito cortó el suave viento, mientras veía llegar al grupo, las últimas sombras que conformaban a la última cuadrilla. – ¡De pie! – Grito, y enfilo hacia las sombras que ahí estaban de pie, cual estatuas de hielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus estudiantes no podían creer lo que estaban viendo. Frente a ellos y rodeados por unos escasos siete ex combatientes antárticos, habían diez y siete soldados enemigos. De distintas compañías y por ende de distintos ejércitos, enemigos entre si, ahora unidos por el temor, que no los dejaba huir a pesar de estar sin ataduras. Ellos tenían esa mirada en los ojos que es patrimonio único de los condenados; aunque nadie pudiera ver sus ojos. Sabían que los demonios come hombres no toman prisioneros, y si lo hicieron con ellos, no podía ser para algo bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que los hijos de la republica vestían sus trajes térmicos pero no llevaban puestas sus mascaras de sustento vital, eran innecesarias cuando el aire no era lo suficientemente frió como para congelar tus pulmones. Algunos incluso se habían quitado sus chaquetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero que cresta hacían ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo caminante no se dio ninguna prisa en decirselos, los miro detenidamente y luego enfilo hacia sus estudiantes. Casi preguntándose ¿Estarán listos?&lt;br /&gt;Luego les hablo en voz alta y curtida por la edad y el frío. – estos son sus enemigos. Ellos son seres humanos, que pelean por una razón, distinta a la de ustedes, pero por una razón; ellos defenderán a sus compañeros y a sus familias, igual que ustedes; ellos tienen hijos y son hijos, tienen madres que los lloraran como a ustedes e hijos que los lloraran como los suyos a ustedes. Ellos sangran al igual que ustedes, sienten miedo al igual que ustedes, sin duda aman al igual que ustedes. No son monstruos tratando de destruir nuestra forma de vida, son personas; y quizás buenas personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay otras cosas que deben considerar; ellos pelearon en la Antártica, cosa que ustedes aun no hacen, y salieron de ella con vida, prisioneros o no; cosa que no todos ustedes podrán hacer. Ellos ya han matado, sin duda, a muchos enemigos cosa que ustedes no han hecho aun. Pero aun mas importante es que; sabiendo todo lo que les he dicho ¿Podrán ustedes matarlos a ellos, a estos indefensos ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podrán dejar a un lado los sentimientos que los hacen tan semejantes, y derramar su sangre, mientras ven la vida partir de sus ojos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque deberán hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque aquí en la cima de esta cordillera, hay un soldado enemigo para cada cuadrilla, uno por equipo, al cual deberán matar, a pesar de lo que les he dicho; a quien deberán cazar a pesar de lo que les he dicho. Porque en esta cima, en esta cordillera; no hay mas comida para ustedes, QUE ELLOS. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Diego Muñoz Oliva&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-3364919085888859735?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/3364919085888859735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=3364919085888859735' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/3364919085888859735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/3364919085888859735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/05/capitulo-9.html' title='CAPITULO 9'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-7438640289225184480</id><published>2008-03-19T11:44:00.000-07:00</published><updated>2008-03-19T11:46:26.793-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 8</title><content type='html'>LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo llegamos a esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia menos de dos siglos el mundo funcionaba con combustible fósil, las ciudades vivían infestadas de luz, la comida se podía comprar en lugares especializados en todas las ciudades, y el mundo estaba inundado de distintos tipos y formas de dinero. Dinero; ese mágico elemento que servia para comprar de todo, en todos lados y a todo el mundo; servia para comprar, incluso, cosas que no debían venderse, ni menos comprarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el dinero se volvió plástico, y el dinero plástico no servia para comprar en cualquier sitio, no servia para comprar cualquier cosa. Esa fue la excusa que los gobiernos corruptos usaron en contra de sus naciones; sin el dinero las sustancias prohibidas no se podían comprar, eso significaba no más droga, no más prostitución, no mas corrupción, mayor control, menos evasión de impuestos. Parecía la formula dorada y mucha gente se comió el anzuelo completo y vendió su alma; pero no solo las suyas sino las de sus hijos y nietos, por siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego los conglomerados financieros entraron en su guerra fría; promociones y precios en eterna competencia, para los ojos del publico; mientras por debajo compraban países enteros, o creaban los suyos uniendo territorios en fronteras de varios países, incluso se asesinaban unos a otros. Sabían la verdad sobre lo limitado de los recursos y compraron todo lo que pudieron, invertir a futuro lo llamaban ellos. Los gobiernos y los estados se achicaron producto del capitalismo, al punto en que eran innecesarios e incapaces de proteger a nadie; las mismas compañías lo habían pedido o exigido incluso, como formas de ayudar a la población. Solo estaban amarrando gente que jamás se podría liberar y debilitando a un enemigo que debía dejar de existir; así construyeron sus imperios, así consiguieron a sus súbditos, a su población. Así se convirtieron en países, así cambiaron la historia del mundo. Ahora eran dueños de todo, o por lo menos de lo poco que había. Si querías comer debías estar con ellos, trabajar para ellos, comprarles a ellos; cuando el dinero dejo de poder cambiarse y el plástico de un conglomerado no podía convertirse al de otro, la gente ya no pudo salir. Muy pocos se atrevieron a perderlo todo por ser libres, el consumo había consumido al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego vino la lucha real, la guerra. Que tenia en realidad dos objetivos; debían conseguir la mayor cantidad de los pocos recursos que quedaban en el mundo, en especial combustibles y nuevas o viejas formas de energía, todo servia; la segunda era aun más oscura, había que disminuir la población del mundo. El número de habitantes del mundo superaba la capacidad de carga del mismo; con los campos de cultivo quemándose por el calentamiento global, las bocas sin alimentar aumentaban con cada año. Eso brindo la idea de ejércitos numerosos siendo sacrificados en cuestiones de horas por todos los bandos; siempre habría más soldados, siempre habría pobres dispuestos a pelear por comida, ya fuera entre ellos o contra un ejército enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo el enorme poder de los conglomerados mundiales, no todos sobrevivieron. No todos se atrevieron a llegar hasta el final, no todos quisieron sacrificarlo todo, no todos habían adquirido bombas atómicas. Algunos se unieron, otros desaparecieron; algunos incluso se quedaron sin recursos, debilitándose inicialmente en la lucha contra los países reales que aun tenían patriotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron los menos y todos perdieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso estamos aquí ahora, peleando por conservar la vida que nos queda; peleando por el agua que necesitamos para vivir y que es nuestra por derecho; con un hombre menos y con un fusil láser enemigo en mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso daba vueltas en su cabeza mientras el camino trazado con el láser ya casi estaba listo; sus compañeros estaban listos, su capitana estaba a su lado.  Su plan debía funcionar o morirían todos. Como siempre la decisión estaba entre el enemigo y el frío, y no hay quien pueda derrotar al frío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la pared que se encontraba a la izquierda de la entrada sus enemigos vieron una luz, luego un rayo y muchísimo vapor. Tanto vapor como para no ver nada; tanto vapor como para no ver a los dos compañeros que entraron por la puerta principal ayudados por la confusión y la oscuridad. Estaban heridos y asustados, crecieron escuchando como los demonios destripaban a los hombres para devorar sus intestinos mientras sus victimas lo atestiguaban retorcidos en el dolor y la agonía. El solo haber matado a uno los había llenado de terror, el esperar el ataque sin saber si era un cazador solitario o un escuadrón los dejo al borde la locura; y ahora estaban a punto de morir en un ataque que no pudieron predecir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el miedo congela a tu blanco es fácil acribillarlo con dardos de tu rifle; más aun si esta cerca de la puerta y a la vista. El enemigo encerrado siempre tiene el problema de no peder dispara con libertad pues puede herir a los suyos. Cuando eso y el miedo juegan en contra de tres hombres heridos y en nieblas y tinieblas, el resultado es fácil de prever.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer enemigo en caer fue el que estaba custodiando el flanco izquierdo, pues al dejar su posición quedo completamente frente a la entrada y desprotegido. Los dardos atravesaron su armadura corporal, a la altura de su estomago, lo suficiente para que quedara vivo sobre su propia sangre.  Los disparos de sus compañeros solo crearon más vapor y peor aun delataron sus posiciones. El segundo cayó de un disparo en la cabeza que, al estar sin la mascara, le atravesó el cráneo y se clavo en la pared de hielo. El tercero estaba sentado en el piso, ya herido y sangrando; al disparar su fusil láser más de una vez se convirtió en un a amenaza y fue acribillado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vapor se disipo y encontraron el cadáver de su compañero muerto. También pudieron ver como el único enemigo vivo se arrastraba para recuperar su arma y fue prontamente detenido. Ninguno tenía la energía para enterrar a su amigo; pero eso no era problema, lo podían hacer mañana y dejar que el hielo lo embalsamara durante la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas no podían dormir aun o el frió los mataría como hacia ahora con el soldado del dinero que se quejaba mientras su sangre se congelaba en su herida y sus pulmones dejaban de ser tejido blando y se ponían rígidos. Un corvo acabo con su agonía, luego le quitaron las botas y mientras uno bloqueaba la nueva entrada y los otros dos guardaban lo que habían dejado fuera; el hizo un fuego con ellas y las cosas que se destruyeron con la granada. En ese fuego asaron a uno de sus enemigos y comieron en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acostó por fin en los restos de chaquetas que quedaban sin poder moverse y con unas incontrolables ganas de orinar. En cualquier otro lugar del mundo debería levantarse e ir al baño, o a donde fuera. Pero si, tener una manguera introducida en la uretra tenia algo bueno, algo que fuera,  era el que cuando estaba así de cansado no debía ponerse de pie para orinar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-7438640289225184480?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/7438640289225184480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=7438640289225184480' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/7438640289225184480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/7438640289225184480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2008/03/capitulo-8.html' title='CAPITULO 8'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-8955249214589826236</id><published>2007-10-23T12:32:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:56:08.825-07:00</updated><title type='text'>CAPITULO 7</title><content type='html'>&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día había sido largo y extenuante, cuando el frió, que era una molestia constante dejaba de serlo, sabias que el cansancio se había llevado todo de ti; sabias que aunque no tuvieras refugio te echarías a esperara la muerte en tus sueños. De hecho muchos debieron hacerlo y seguramente alguien lo estaba haciendo en ese continente helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llevar consigo otra chaqueta enemiga para su pila de chaquetas que hacia las veces de cama, aislándolo del frió lo reconfortaba un poco. Tan solo tendría que aguantar un poco más y podría descansar. Si bien no podía ver los rostros de sus compañeros por las mascaras de sustento vital, sabia que debían de ir pensando lo mismo. El sueño, el dulce sueño, sobre unas mullidas chaquetas térmicas que los separarían del congelado suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el refugio a menos de 7 metros aceleraron el paso instintivamente, como un caballo que sabe que camino lo lleva a su caballeriza y apura el trote. Los cinco soldados hubiesen acelerado el paso antes pero la tormenta constante en el campo de batalla no les permitía ver más allá de esa distancia. Se mantenían distanciados uno de otro por dos metros, de modo que era imposible mantener contacto visual con toda la cuadrilla, tampoco tenían permitido el contacto por radio, salvo en caso de combate cerrado; debían por ende confiar en su líder y en el entrenamiento de cada uno de sus compañeros. Aunque el cansancio y la carga que llevaban les dificultaba mucho la tarea ninguno dudaba de sus compañeros ni de su líder; esa mujer los había metido y sacado del infierno ya varias veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno llevaba la chaqueta, el arma láser, las baterías de energía, botas y suministros de comida, de por lo menos un enemigo muerto; algunos de dos; otro llevaba el cadáver que los alimentaría esa noche y quizás al desayuno, dependiendo de su cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por fin llegaron, uno a uno se arrodillaron en la nieve para pasar por la estrecha y casi invisible entrada. El primero en entrar, por el estrecho túnel,  dejo su carga y saco su pistola de dardos. El que todos entraran al mismo tiempo podía ser una lamentable estupidez, el sacrificar a uno era permitirle vivir al resto. Esperaron a que entrara, como era su rutina, en la pequeña loma de nieve bajo la cual habían cavado su refugio; el cual agrandaban todos los días. De no haber novedades ni peligros el compañero saldría a buscarlos, mientras tanto podían dejar sus cargas en el suelo, mas no sus armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento no los dejo oír los disparos dentro del refugio; la nieve y el frío se arremolinaban en el aire descansando sobre el viento. La visibilidad era bajísima pero un has de luz purpúreo saliendo de la tierra fue advertencia suficiente. La capitana de grupo le quito el seguro a la granada que tenía en la mano; el perder todo lo que habían acumulado, en tanto tiempo de vencer enemigos, era algo mucho mas que lamentable. Las chaquetas, las botas, todo aquello que luego se llevarían de vuelta para apertrechar más soldados republicanos; perdido sin ninguna contemplación ni minuto de remordimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La granda salio de su mano surcando el poco espacio de la entrada, cayo dentro del refugio a oscuras y el suelo tembló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin conocer al enemigo que enfrentaban, su número ni armamento, ni menos aun cuantos habían sobrevivido. El escuadrón, de ahora cuatro cansados  miembros,  tomó posiciones alrededor del refugio tomando distancia de este. Sabían bien que con la incertidumbre casi siempre viene el juego de la espera; y les tocaba jugarlo. Ellos habían hecho el último movimiento y les tocaba a sus oponentes; entrar era un suicidio si es que quedaba alguno vivo, así como lo era salir del refugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperar en el frió nunca le había parecido gracioso, menos cansado, y mucho menos en un lugar donde la el caer de la noche si podía aplastarte y matarte. No alcanzo a pensar en el hambre que tenía cuando comenzó a nevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro los blancos bultos que hacían sus compañeros contra la nieve y lejos de el, todos hicieron lo mismo. Debían recordar donde se encontraba apostado cada uno de ellos antes de se perdiera la visibilidad por la oscuridad, si es que alguna vez había luz allí, y la nieve. Esperaba en secreto que alguien tirara otra granada, pero eso podía resultar inútil contra un adversario advertido y probablemente protegido; sumado que no podían gastar otra granada, y menos aun quedarse sin refugio; cosa que sin duda seria el resultado de otra explosión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deberían haber tenido otro refugio u otra entrada para este mismo, pero no había habido tiempo para hacer ninguno de ellos. Solo les quedaba el esperar; esperar era una de las más grandes virtudes del guerrero. Pero había otra más importante aun: la capacidad de sorprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche comenzaba a abrazarlos, como el calor que no existía en esa tierra. Pero en esa oscuridad se levando y dejo su posición; sabiendo que era peligroso y que mas le valía que su idea funcionaria. Sus compañeros se dieron cuenta y no tuvieron más opción que sumársele, si estaban separados con un brecha abierta en la formación estaban perdidos, pero juntos podían fácilmente superar a los sobrevivientes invasores. Todos se reunieron a el mientras avanzaba hacia el refugio y recogía dos fusiles láser, luego retrocedieron en conjunto. Cuando estuvieron a una buena distancia apunto uno de los fusiles al suelo y lo disparo de manera sostenida. La capitana saco su pala de trinchera y con un gesto envió a los dos restantes a cubrir la puerta del refugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrenaron tanto juntos que se conocían perfectamente y comprender lo que hacia el otro, aunque este no lo explicara, les resultaba simple; y el que no comprendiera no tenia más que confiar en su compañero y ahora más aun en su capitana. Ella lo sabia, después de todo el fue quien indico la ventaja de otra puerta; ahora por fin tendría lo quería hacia rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El láser no estaba diseñado para derretir nieve, y el nunca había utilizado uno para ese fin, pero después de unos disparos comprendió cual seria la forma más fácil de hacerlo. Comenzó a hacer disparos más cortos y así la nieve se iba evaporando y dejando un camino; hasta que el camino estuvo a la altura del piso del refugio, a la altura de convertirse en túnel. Entonces el primer fusil quedo sin energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus compañeros estaban en posición y su capitana quitaba toda la nieve que les pudiera impedir el paso mientras el cambiaba de fusil. Ellos dieron la señal y ella se la transmitió. El has de luz del arma arrojo vapor sobre la mascara de sustento vital, pero eso nada importaba, lo que si importaba era el vapor dentro del refugio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-8955249214589826236?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/8955249214589826236/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=8955249214589826236' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/8955249214589826236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/8955249214589826236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/10/capitulo-7.html' title='CAPITULO 7'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-2797593788291961300</id><published>2007-07-08T23:13:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:55:53.440-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 6</title><content type='html'>&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La completa oscuridad de una nave sin ventanas era solo perturbada por el constante titilar de pequeñas luces, en lejanos interruptores y paneles. Todos en silencio, en un mar lleno de peligros y de enemigos; era bastante posible morir sin haber pisado el campo de batalla, sin haberse llevado a ningún enemigo con el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le dijeron que el movimiento del mar no producía mareo dentro del submarino, mintieron; como el creía, hacían a menudo. Su estomago estaba revuelto y tenia miedo; aunque no lo demostraba pues ninguno de sus demás compañeros lo demostraba. Miraba y miraba a su alrededor los rostros, delineados en la oscuridad por las luces de los instrumentos, de todos sus compañeros. De los cien no parecía haber ni siquiera uno con miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo cien contra los más de diez mil que tenía cada potencia. No importaba el entrenamiento ni el ritual de inicio, el no podía ver como ganarían esa guerra. Tan pocos, contra tantos; rifles de dardos contra fusiles láser, tres submarinos contra armadas enteras. Era imposible ganar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La angustia y el mareo comenzaban a controlarlo, su corazón comenzó a latir más y más rápido y sus piernas a tiritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un susurro llego a su oído izquierdo desde su espalda. - No tenemos que ganar, no tenemos que sobrevivir -. Las señales tan conocidas entre su cuadrilla tuvieron una respuesta tranquilizadora por parte de su capitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto. Lo único que tenían que hacer era matar a cuentos pudieran, detenerlos el mayor tiempo posible, esperar a que se mataran entre ellos, e infundirles el mayor terror posible. – Nos comeremos tu carne si pisas nuestra tierra – dijo en voz alta. Toda su cuadrilla asintió con la cabeza al escucharlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El distorsionado sonido de un antiguo alto parlante resonó en la estructura metálica – Tripulación. Misión completa. Iniciamos maniobras de atraque – varias luces más se encendieron en los paneles y el animo se relajo. Todo producto de un solo mensaje. La tripulación volvió a hablar en voz alta y muchas sonrisas se dibujaron por doquier. Claro que la misión de la tripulación había terminado; luego tendrían que preocuparse por volver a casa o combatir bajo el mar, pero eso seria luego. Ahora podían disfrutar de su victoria y de su paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alto parlante volvió a chirriar. – Tripulación habla el Capitán. Una vez más cruzamos el Antártico, una vez más nos infiltramos en territorio enemigo, una vez más nuestra preciosa carga llena completa. Los felicito por su excepcional trabajo y disciplina. La nave ya esta casi amarrada a hielo y han y hemos cumplido. Pero antes de romper la disciplina con nuestro egoísmo. Despidamos a los combatientes. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio volvió a reinar, pero ahora todas las miradas estaban sobre ellos. De pie uno junto a otro en la última cubierta. Era tan solo un gran agujero donde antiguamente se llevaría carga. Ahora ellos estaban ahí a la vista de todo el mundo; toda una tripulación que comenzaba a acercarse a las barandas sobre ellos y a rodearlos. Entonces se hizo la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una baranda vieron a su instructor en jefe. Con su traje para el hielo puesto y su capucha echada hacia atrás. Casi como si fuera a acompañarlos sobre el hielo. Con un radio en la mano.  – Atención - su voz sonó distorsionada pero clara por los alta voces. – Soldados. Los he acompañado en cada paso de su entrenamiento y en cada legua de su viaje. Se que tienen muchas dudas y algo de miedo. Se que son pocos y nunca les mentimos acerca de cuantos de ustedes sobrevivirán; pero ustedes son cien. Son cien demonios hambrientos de carne y sedientos de sangre. Ese hambre y su entrenamiento son todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me han hecho sentir orgullosos desde el comienzo, y el hecho de que sean tantos los que llegan a este punto me da confianza, sobre como hemos elegido hacer las cosas como nación. Se que dudan de su entrenamiento, pero dejaran de hacerlo cuando se encuentren con el enemigo. Por ahora solo recuerden cuanto han sufrido y cuanto han estudiado y entrenado desde que nacieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos los únicos en este planeta que viven así; y lo hacemos para que algún día no solo nuestros descendientes puedan vivir de otra manera, sino para que ellos puedan vivir y punto. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tres escaleras que daban al exterior desde la última cubierta se iluminaron con luz del exterior, al abrirse las escotillas que cerraban el submarino. La tripulación que los observaba comenzó a cantar el himno nacional. Todo un coro de voces resonaba en el metálico interior. Y el instructor volvió a hablar -  Nuestra ley dice que un combatiente que ha cumplido su obligación con la republica no pisara de nuevo la Antártica; se quedara en casa y criara hijos, criara nuevos combatientes. De no ser por esa ley yo estaría con ustedes ahora y mi corvo volvería a probar la sangre. Pero ahora los despido mis cien demonios. Los saludo y los despido. Pónganse sus guantes que afuera hace frió y ¡Maten bien! ¡Y MUERAN BIEN! -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la tripulación los saludaba y cantaba uno a uno comenzaron a ascender por las escaleras. Si la vida que antes llevaban los había seguido en su viaje, ahora debía quedarse en el submarino. Nadie de los cien hablaba, nadie podía decir palabra alguna. El canto solo era interrumpido por gritos fanáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ultimo la voz del Capitán volvió a sonar – Cien demonios bajando.  Demonio tu eres el terror de estas tierras.- Ese fue el único adiós que le dedicara su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la superficie se encontró con que el submarino estaba dentro de una gran caverna de hielo blanco, en donde todo parecía haber sido tallado del mismo hielo. El frió le golpeo la cara de inmediato, mientras seguía a sus compañeros a través de tres pasarelas que los llevaban a hielo. Una vez allí se alinearon como era su costumbre, con su equipo completo y su fusil en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El personal de la base los miraba con regocijo y hablaban entre ellos mismos con grandes sonrisas. El optimismo era aplastante, al parecer tanta gente esperaba tanto de el y de sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el último de ellos hubo bajado un oficial se dirigió a ellos. – El Guardián Ciego los esta esperando. Síganme. – EL oficial los condujo dentro de una gruta escarbada en el hielo, iluminada por tubos de neón blanco. La gruta resulto ser algún tipo de comedor, que en el fondo tenia un escenario; sobre el cual había un anciano soldado, aun en uniforme, que en sus manos sostenía un bastón largo. Su traje tenia viejas manchas de sangre y sus botas tenían la marca que deja el frió extremo. Sus ojos eran de un blanco tan blanco como la nieve que pisaban, y parecían igual de mortales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí custodiado por dos soldados estaba el guardián ciego. El guerrero de elite que nunca dejo la Antártica, el que volvió a la base victorioso aun estando ciego; quien se convirtiera en figura religiosa ganándose así su derecho a no volver. Hace medio siglo el fue el primer demonio come hombres. Ahora el daba la bienvenida a cada grupo, a cada nueva generación de demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Son estos todos?- Sonó su pregunta como la un abuelo que ha cruzado el infierno con tal de que su familia viva en el paraíso, con amor en cada silaba y la muerte siempre en la punta de la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si son todos señor -  Le respondió el que estaba a su derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano se dirigió al grupo con la cabeza en alto - Esta guerra llevaba ya muchos años cuando yo mate a mi primer enemigo y devoré mi primera presa. ¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Qué cosa es ahora distinta? Fuera de las armas de nuestros enemigos. – El silencio solo llamo a seguir escuchando.  – Lo que cambio es que ahora somos honestos con nosotros mismos y de ahí en más somos mejores. Yo no fui el primero en comer carne humana para sobrevivir, solo que no lo sabía; nadie nunca lo había confesado, era una vergüenza con la cual nuestros padres morían. Ahora es lo que a ellos les da temor y los hace preferir enfrentarse a ejércitos mejores armados. Ahora aceptamos y abrazamos lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptamos que le vendimos el alma al diablo como personas, nación y republica para poder seguir viviendo como un pequeño estado entre montañas, que antaño fueron cordilleras. Mi padre recordaba el infierno en que la codicia convirtió este planeta; recordaba en sus sueños los calores del armagedon, devorando la tierra, contaminando y evaporando las aguas y la vida. Yo recuerdo el retorno del mar que todo lo devoro y el frió. El agua y el frió traídas por el calentamiento y que encerraron a una nación entre montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos, nuestros hijos y padres viven, gracias a un pacto satánico capaz de acabar con la escasa vida de este planeta. Ataca nuestro hogar y destruiremos la reserva de agua por la que tanto pelean. Los conglomerados financieros, que destrozaron el mundo a mordiscos, saben que preferiríamos morir todos que vivir en su mundo de esclavitud y guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la Antarctica chilena porque estábamos aquí antes. Y porque estábamos aquí antes vimos antes el problema; vimos de ante mano su problema de energía y de calor y decidimos invertir en lo nuclear. Ahora el fruto de esa inversión esta aquí oculta en el hielo, el fruto de prever es lo que nos mantiene vivos.&lt;br /&gt;Los jinetes del Apocalipsis, que el Papa sigue diciendo que vendrán, ya estuvieron y están aquí. Sus nombres son: Crisis energética, calentamiento global, glaciación y sed. Vivimos la última parte de aquel evento que debía destruir al mundo.  Y mientras el mundo es destruido y la gente muere por millones de hambre, sed y pobreza; nosotros somos los encargados de castigar la avaricia humana. Los enviados de Dios mismo a castigar a los hombres que buscan depredar o hacer fortuna con aquello que puede salvar al mundo. Y aquí se nos permitirá matar a cuantos nos sea posible hasta que Dios mismo baje a detenernos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-2797593788291961300?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/2797593788291961300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=2797593788291961300' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/2797593788291961300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/2797593788291961300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/07/capitulo-6.html' title='CAPITULO 6'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-1003616708364510832</id><published>2007-04-12T15:28:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:55:38.941-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 5</title><content type='html'>&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;Ella había sido criada en una pequeña casa por una numerosa familia. Había vivido bajo tierra y jugado a nivel de la tierra, mientras los hijos de las clases más acomodadas vivían en grandes edificios a kilómetros sobre la superficie; algunos incluso sobre las grises nubes acidas. Cuando nació era la menor de cuatro hermanos; al momento de enlistarse en el ejercito era la hermana del medio en un grupo de ocho. Su vida entera había sido difícil, había aprendido a pelear al defenderse de niños y niñas mas grandes que ella; ya a los doce años había comprendido que si no estaba armada no podría sobrevivir en el mundo. Su educación había sido pobre y tenía el orgullo de pertenecer al cincuenta y siete por ciento de la población, que sabia escribir y leer; luego el ejército le había enseñado más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había soportado mucho en un mundo tan oscuro como la sombra de los grandes edificios donde ella no podría vivir; no dejaría crecer la lista de cosas que soporto, sumándole ser violada en un iglú. Jamás; moriría antes de eso o mataría a quien lo intentase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedo quieta mientras el sujeto le quitaba su coraza y la tocaba; sabia lo bien entrenado que el estaba y necesitaba esperar el momento preciso. Ese momento fue cuando le quietara la mascara; todos los hombres siempre la encontraron hermosa y ella, si bien no había podido vivir de eso, sabia utilizarlo como arma. Una vez sin la mascara y con sus ojos abiertos lo encandilaría igual que el a ella con aquella luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pateo la cabeza con todas sus fuerzas, con toda su rabia y con todo su odio a los hombres. El verlo caer, mientras ella se incorporaba y sacaba el cuchillo de su pantorrilla con su mano derecha, había sido exquisito. Entonces deseo más, y tomando el cuchillo con la hoja apuntando hacia abajo salto sobre el; tratando de usar el peso de su cuerpo para hundir la hoja, lo mas posible en el rostro de aquel enemigo. Se estiro toda y elevo el cuchillo por sobre su cabeza lo mas que pudo, para bajarlo con la mayor de las fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su puñalada mortal fue detenida al instante, con lo que le pareció demasiada facilidad. De hecho mientras caía sobre él y él levantaba los brazos le pareció escuchar que el decía. – Estupida. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que se pudiera levantar y justo cuando se dio cuenta de que le habían pateado la cabeza, la vio volar por los aires en dirección a sí. La vio hermosa en su vuelo y peligrosa con su cuchillo en la mano. Pero el hizo aquello para lo cual estaba entrenado, pensó rápido y antes que ella; se adelanto a su ataque y utilizo las protecciones metálicas que tenían sus antebrazos para bloquear la puñalada golpeándole, con plena seguridad de salir indemne, la muñeca. Puede que incluso sin darse cuenta se le haya escapado el decirle – Estupida. –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le había escapado mientras pensaba lo inútil de aquel ataque y de cómo eso denotaba la total falta de técnica al usar el cuchillo. En esos tipos de ataque nunca se debe atacar el rostro, pues instintivamente es lo primero que el enemigo se cubre; por el contrario se deben atacar partes bajas como las piernas, el abdomen e incluso los brazos, todos ellos lugares difíciles de defender estando en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detuvo la puñalada con su mano izquierda a varios seguros centímetros de su pecho, para luego retirar la mano con el cuchillo de entre ellos dos y sujetarla por la garganta con la derecha; sin soltar la mano con el cuchillo. Así la levanto por la garganta y se voltearon quedando el sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo aprisiono con las piernas tratando de sacarle el aire, mientras el la forzaba a clavar el cuchillo en el hielo; al tenerla sujeta por la garganta y su mano izquierda, libre, no podía alcanzar a golpearlo en otro lugar que no fuera su brazo. Le golpeo el reverso del codo repetidas veces, tratando de que al doblarlo se redujera la distancia lo suficiente para golpearlo; sin obtener resultado alguno. El comenzó a golpearle las costillas con la mano izquierda y ella aprovechando los dos brazos libres; se aferro a su brazo y levanto las piernas para liberarse y llevarlo a tierra. El se vio atrapado en la llave y solo pudo rodar para liberarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se incorporaron quedando unos frente al otro en un espacio muy reducido. Al estar ambos a la espera del movimiento del enemigo, bajo esa luz artificial, se pudieron apreciar mutuamente; ella vio como el traje de hule dejaba ver su cuerpo cruzado por músculos, su espalda no muy ancha delimitada por grandes hombros de los que salían gruesos brazos. Aprecio su abdomen firme producto de la inanición, sus piernas gruesas, producto del incesante caminar en la nieve. Tenia el un rostro más bien amable, con labios carnosos, nariz ancha y una cien sangrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella nunca había visto a un enemigo tan de cerca y por algo que no podía explicar, no pudo evitar el recordar como algo menos desagradable el que el la hubiera tocado como lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A el le pareció mucho más atractivo que una belleza así, pudiera pelear como ella; si bien no tenia gran técnica, tenia mucho más que fuerza bruta, tenia espíritu. En eso se dio cuenta de que, el como ella lo miraba había cambiado y decidió acabar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miro a los ojos relajando su postura cosa de deliberadamente llamar su atención y antes de que ella pudiera moverse el, apago la luz. – Cagaste.- lo escucho decir, sin saber que significaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no estaba acostumbrada a pelear en la oscuridad, pero el si; ella no tenía buenas técnicas cuerpo a cuerpo y el si. Por lo que solo escucho breves pasos en el hielo y casi de inmediato sintió dolor en el abdomen, luego en el muslo izquierdo, para continuar con un dolor en su espalda acompañado con la sensación de haber perdido el equilibrio. Estando en el suelo trato de levantarse pero claramente sintió el peso de el sobre ella y una mano en su garganta nuevamente; con la diferencia de que el no estaba entre sus piernas sino sobre ella. Palpo los músculos de aquel brazo que la mataría de un momento a otro en aquella oscuridad; tuvo miedo y pensó en su hogar y en su asesino. Todos sus pensamientos se fueron a la cresta, cuando sintió sobre los suyos dos helados labios; que en un beso negado durante años, se fueron lentamente haciendo más y más calientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo una de sus manos a la nuca de aquel hombre enemigo que la besaba y el le sujeto el brazo contra el hielo; recordándole que no confiaba en ella mientras emitía un gemido de gusto al besarla. Ella movió su otra mano a su espalda; el soltó su garganta y la sujeto por la muñeca y la llevo hacia el suelo junto a su otra mano por sobre su cabeza, sin que en ningún momento sus lenguas dejaran de jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sintió prisionera y excitada, indefensa ante aquel beso que no terminaba; sin poder pensar en nada, con solo sus oídos y su tacto funcionando en aquel frió y aquella oscuridad. Y sin saber como ni queriendo saber por que, de pronto deseo estar desnuda. Sus piernas comenzaron a moverse por si solas y el se metió entre ellas, sujetaba sus manos ahora solo con su mano derecha y con la izquierda comenzó a tocarla por sobre el traje. El maldito traje que ninguno de los dos podía quitarse por más que quisieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El volvió a besarla mientras tocaba sus pechos por sobre el traje, y ella lo aprisionaba con sus piernas queriendo sentir su pene contra ella, sin poder conseguirlo. Tenía ella un dispositivo cubriendo toda su vagina, encargándose de succionar todo lo que de ahí saliera y depositarlo en el bolsillo de su muslo; evitando así el sacarse el traje en ese frió, y el sentir cualquier rose. El quería hacerla sentir su erección y su excitación, pero todo lo que sentía era un bulto de plástico duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así ninguno de los dos podía llevar al otro ni a si mismo a un orgasmo; deseándolo como solo se desean las cosas que no se pueden tener. Deseando quitarse el traje y perder la vida sobre el hielo. Tanto era el deseo que el soltó sus manos para tocarla y ella lo abrazo y toco en retribución. La sola calentura los hizo darse vuelta quedando el debajo de ella, sintiendo la presión de aquel cuerpo femenino sobre su pene y pudiendo tocar a mansalva el trasero de esa mujer; que en cualquier momento podía matarlo. Fue cuando tocaba - Ese culo.- como el lo llamaba en su mente, que encontró la manguera que se hundía en el; cuando la toco algo paso, ella se movió extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al estar sobre el ella podía besarlo como y cuanto quisiera, y el estar en control la excito aun más que el estar prisionera; mas aun faltaba algo para transformar aquel deseo en felicidad. Ella sabía que necesitaba desesperadamente ser penetrada, y sabía que era imposible. Hasta que sintió moverse la manguera que tenia metida en el ano, y recordó que ya estaba penetrada y que había aprendido a vivir con esa cosa tan incomoda; que de pronto dejo de ser tan incomoda y comenzó a sentirse liberadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supo bien que estaba pasando pero cada vez que movía esa manguera bajo el traje ella se contraía y apretaba más su pene. Eso era todo lo que el necesitaba saber. Presiono la manguera todo lo que pudo y ella levando la cabeza arqueando la espalda; con la mano derecha movía violentamente la manguera, y con la izquierda se aferraba a ese magnifico trasero para sentir sobre el cada movimiento. Ella gemía como el nunca había escuchado gemir a nadie, y la oscuridad hizo lo que hace mejor, amplificar los sonidos y las sensaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban ambos tan calientes que no les tomo nada el tener cada uno un orgasmo; ella sintiéndose deliciosamente masajeada por dentro y el exprimido a cada movimiento. El dolor de aquella posición y de aquellos trajes les importo poco; todo lo que importo fue el quedar uno sobre el otro muertos de cansancio, con sus mejillas, ya no heladas, una junto a la otra; sintiendo la respiración calida  del otro sobre la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenían numerosas maneras de morir allí, en especial en compañía de un enemigo. El frío del piso podía matarlos, el cansancio, la falta de comida, las heridas que mutuamente se habían provocado, el ser encontrados por alguien más. Pero ya nada de eso importaba. En un mundo donde la humanidad, como género y como cualidad, no solo no sobrevive, sino que no esta prohibida; ellos la habían hecho brillar, se habían olvidado de la guerra y se sintieron en casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Diego Muñoz Oliva&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-1003616708364510832?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/1003616708364510832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=1003616708364510832' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/1003616708364510832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/1003616708364510832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/04/capitulo-5.html' title='CAPITULO 5'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-5016109711287301774</id><published>2007-04-09T10:46:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:55:23.510-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>CAPITULO 4</title><content type='html'>&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;¿Esperar por cuanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba ya por lo menos media hora jugando con su corvo desenfundado; ejercitando sus dedos y familiarizándose más y más con la sensación de tacto en esos guantes de hule grueso. Estaba ya más que francamente aburrido, estaba desvariando, su mente pasaba de tema en tema tratando de no pensar en lo realmente importante: La sed y el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del desastre que había sido la huida de su primera posición, la posibilidad de beber y comer había sido nula. La total pérdida de una posición a la cual una cuadrilla era asignada no era algo anormal; de hecho las órdenes eran mantener la posición y reunir equipo enemigo durante el mayor tiempo posible y cuando la perdieran, el que sobreviviera, debía convertirse en cazador, matando a todo enemigo que encuentre y recolectando equipo hasta el final de su lapso de servicio. Sabían de ante mano que perderían la posición, sabían de ante mano que lo mas probable era que solo uno sobreviviera o que se separarían; pero lo que nunca formo parte del plan era perder no solo el equipo capturado, sino hasta su equipo básico. La huida no le había dejado tiempo para nada más que matar a un par de enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie tenía la supervivencia segura en la Antártica, y esto era así desde los tiempos en que no había guerra; pero su entrenamiento se basaba en moldear la mente para adaptar al cuerpo. Mientras todos los ejércitos del mundo habían contado siempre con que el numero de soldados traía la victoria, el y todos sus compañeros estaban destinados a convertirse en francotiradores solitarios, cazadores autosuficientes helados y mortales como la misma nieve en la que vivirían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al tener un ejercito numeroso todas las complicaciones de mantenerlo crecían con el ejercito; todas las necesidades de un hombre más las del combate multiplicadas por el numero de soldados, y luego sumado por el total del coste de la logística. ¿Dónde dormía un ejército? ¿Dónde y que comía? ¿Cómo y donde ocultábamos los desechos de dicho ejercito? Todo eso se simplificaba teniendo batallones de un solo hombre y entrenando a ese solo hombre bien. Enseñándole a dormir dentro de la nieve misma, a comerse a sus enemigos caídos dentro de su mismo refugio, a mantenerse con lo que sus propios enemigos le aportaban al morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los desechos… eran otro cuento que de solo pensarlo lo hizo sonreír. Una de esas sonrisas de resignación, admiración y nerviosismo. Llevaba inserto en su ano “el máximo sacrificio por la patria”, que básicamente consistía en una manguera que llevaba todas sus fecas a un bolsillo en su muslo, en donde se congelaba casi de inmediato y luego se podía botar como un bloque de hielo oscuro; el cual había que saber ocultar o incluso podía utilizarse como materia combustible y crear fuego con el. Lo mismo pasaba con la manguera que rodeaba su pene, en lo que era equipo standar en todas las tropas que combatían por el “cubo de hielo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando el pensar en la manguera metida en tu culo no te quita ni la sed ni el hambre, es que estas mal.- Pensó para si mientras su garganta pedía a gritos un poco del agua que lo rodeaba. Pero el dejar su actual posición por tomar algo, ni pensar en comer, le podía significar la muerte si el dueño del refugio volvía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo volar su mente en que podía haber hecho distinto en su última batalla para evitar esa situación. Se vio de nuevo descargando su fusil contra sus enemigos apostados a la salida del refugio que el y sus tres compañeros habían construido, y que no supieron defender. Sintió de nuevo el chocar contra su mascara de los pequeños trozos de sangre congelada, al momento de que sus dardos destripaban a un enemigo frente a el, a otro se le clavaban en la cara y hacían explotar su mascara de sustento vital. Vio nuevamente el rayo de luz purpúrea que atravesó el cuerpo de su compañero que iba justo delante de el. Se maldijo por no saber reconocer a sus propios camaradas de armas y tener siquiera una idea de en que orden murieron. Recordó también el disparo de rifle láser que le destrozara la mochila con todo su equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas ni siquiera eso alejo su mente, por mucho, de la sed y el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió arriesgarse y encendió la linterna con el pequeño control, mirando hacia otro lado para no quedar encandilado. Guardo el corvo en su funda y saco el derretidor de hielo. Rápidamente lo clavo el suelo junto a el. La hoja sin filo del cuchillo comenzó a ponerse roja y a derretir el hielo a su alrededor, mientras poco a poco se enterraba más, se inclinaba hacia un costado y generaba algo de vapor. No tenia tacho alguno en que llevar el agua a su boca  por lo que tuvo que utilizar sus manos; metió sus manos enguantadas a la posa que se estaba creando y rápidamente la llevo a su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Agua por fin. Bendito majar de dioses.- Pensó casi en voz alta. Luego sintió como el agua que quedaba en sus manos se escarchaba. Empuño sus manos con violencia y quebró la capa de hilo que las cubría, y luego apago y guardo el derretidor; apago la luz y sumido de nuevo en completa oscuridad trato de no pensar ahora en el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos un momento y ahora lo ataco el sueño. Sintió como sus propias necesidades lo matarían antes que sus enemigos. No había querido pensar en eso pero estaba exhausto; había estado caminando durante lo que pudieron ser dos días antes de encontrar ese refugio, sin comida, sin agua y sin sueño el cuerpo se deterioraba rápido. Sus piernas le dolían, su estomago crujía y sus parpados le pesaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La batalla contra el sueño fue larga y como todo soldado deseo estar mejor entrenado y mejor preparado, solo para luego desear estar en casa. Cuando una luz comenzó a iluminar algo el refugio a través del largo conducto de entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saco el corvo y se preparo para la violencia, escuchando atentamente el arrastrase de lo que eran claramente dos cuerpos. Su plan estaba claro ¿Funcionaria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero a que el primer soldado saliera del túnel, mirando la luz de su linterna iluminar la pared del refugio que estaba frente al túnel. Cuando por fin llego al refugio este se puso de pie y antes de que su enemigo estuviera completamente incorporado actuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encendió la linterna que le daba a su enemigo en la cara encandilándolo; este se cubrió los ojos y retrocedió un paso, estorbándole la entrada a su compañero y convirtiéndose el mismo en un blanco fácil. Le propino a su adversario, desde el suelo a un costado de el, una violenta y potente patada en el estomago. Antes de que el cayera sobre su compañero su arma le fue arrebatada de sus manos con un golpe y la luz que lo cegaba se apago; dejando como únicas fuentes de luz su linterna que apuntaba al techo y la de su compañero aplastado que apuntaba al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lo único que podía ver eran manchas de luces su compañero lo empujo hacia delante con un grito de combate, enviándolo contra la pared, tan cercana, del refugio. El segundo hombre se incorporo de inmediato dentro del refugio con su fusil láser apuntando hacia las paredes. Mas fue atacado por la espalda por una mano que le sujeto el cañón del fusil, obligándolo a apuntar hacia delante, y una hoja helada que sintió entrar por su entre pierna y luego subir por sus nalgas hacia la espalda; donde si fue detenido su avance por su confiable blindaje personal. El dolor lo debió invadir mientras la sangre lo abandonaba a borbotones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su primera muerte asegurada le quito a su vencido oponente el fusil y lo empujo con una pata sobre el enemigo restante; quien recién había encontrado, en aquella oscuridad, su fusil y se agachaba a recogerlo. Un cuerpo que se retorcía y contorsionaba le cayo encima provocando su inmediato pánico; no solo se lo quito de encima con un empujón sino que lo remato con un disparo. La luz purpúrea cruzo el cuerpo de su camarada de lado a lado iluminando todo el pequeño refugio; y lo que antes se movía espasmódicamente cayo al piso inmóvil. No importaba que tuviese su fusil, ya había entrado en pánico, ahora seria más fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Antes de que le apuntara con el fusil, lo aparto a un lado con una patada y luego tumbo a su oponente con un golpe; de esos que le habían enseñado ex profeso para dejar las mascaras de sus oponentes giradas y sin visión. La técnica funciono como siempre y en conjunto con el gran calor que le producía a su oponente luchar con su chaqueta puesta, provoco el desmayo del delgado soldado enemigo. Entonces encendió nuevamente la linterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejarse las linternas de los cascos encendidas había sido un enorme error, pues el podía verlos y ellos no a el, a no ser que lo miraran directamente. Disparar en un espacio tan reducido daba como resultado una alta posibilidad de herir a un compañero. Era obvio que estos tipos seguían siendo entrenados en tácticas de combate no antárticas.- Así nunca podrían triunfar.- Pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerco al tipo muerto y le quieto la chaqueta agujereada de lado a lado por el disparo de láser y luego le corto el grueso traje de hule dejando tan solo piel desnuda al descubierto. No lo pensó y no le importo, pero mientras cortaba la piel, de su enemigo muerto que pronto se congelaría, en busca de la carne que tanto necesitaba; debió estar pensando en que aun le quedaba un enemigo por matar. Lo recordó cuando, llevándose el segundo trozo de carne a la boca, este se movió y se abrió la chaqueta; la cual usada bajo techo puede provocar la muerte por calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el trozo de carne humana aun colgándole de la boca, salto hacia su enemigo tirado a escasos metros de el y girando cu cuerpo para clavar su corvo entre el brazo y el pecho. Cuando se dio cuenta de que su enemigo tenia senos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino de masticar la carne que estaba en su boca mientas miraba esos, aparentemente enormes, senos. No sabia si tocarlos o no; ni siquiera recordaba como se sentía el tacto de uno. Había pasado tanto tiempo desde que había estado con una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noto como su pene se endurecía dentro de la manguera en la que estaba confinado, y sintió un calor distinto al producido, incluso, por el fuego. Se dejo llevar entonces por sus instintos y le saco la chaqueta y la armadura corporal, movido por una fuerza que no entendía y que no buscaba entender. Vio su cuerpo cubierto por ese grueso traje de hule, que si bien debía comprimir, exhibía toda su hermosa figura. Toco por encima del hule sus piernas subiendo hacia sus caderas, su abdomen y luego esos senos que tanto le habían llamado la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La curiosidad pudo más que la razón y decidió quitarle la torcida mascar de sustento vital, para así ver como era el rostro de esa belleza. Se la retiro y vio su rostro delineado por la capucha de hule del traje; si que era hermosa. Se notaba su ascendencia oriental (como la de la mitad del mundo), su piel era blanca como la nieve y sus labios estaban rojos e hinchados por el calor que le produjo el combate y la chaqueta. Y deseo que abriese los ojos para poder verlos, para luego arrepentirse cuando ella lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella abrió sus ojos cafés y levantando una pierna le dio una patada en la cabeza la cual lo boto al piso. No alcanzo ni a enterarse del dolor cuando la bella mujer se le arrojo encima con su cuchillo desenfundado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Diego Muñoz Oliva&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-5016109711287301774?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/5016109711287301774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=5016109711287301774' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/5016109711287301774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/5016109711287301774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/04/capitulo-4.html' title='CAPITULO 4'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-2747788257011937451</id><published>2007-03-30T19:37:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:55:04.604-07:00</updated><title type='text'>CAÌTULO 3</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;            - …Chile fértil provincia señalada de la región antártica famosa… ¿Qué seguía?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Llevaba tratando de recordar el resto del poema durante la última media hora de tormentosa y oscura caminata; a modo de distracción del hecho de que la nieve no le permitía ver hacia donde iba. Frustrarse por no recordar un autor muerto hace siglos y su poema, que pusiera alguna vez en el mapa a un país, que poco importaba ya en esas circunstancias; parecía más sano que frustrarse por su probable muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Tal vez fuera cierto: nuestros últimos pensamientos en vida son siempre hacia el hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Con suerte podía ver a través de su mascara de sustento vital escarchada y la nieve, el indicador en su chaqueta, junto a demás controles que ahora daban lo mismo. Aunque sabia la inutilidad del constante mirar; si algo era constante en el continental campo de batalla era que en la Antártica la energía siempre se agotaba y siempre escaseaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Su traje, diseñado por expertos para mantener su cuerpo a una temperatura confortable, no restaba energía alguna. El hule del que estaba hecha la parte interior, originalmente pensada para trajes de buceo a gran profundidad, más el traje de combate y camuflaje blanco, las botas de combate, los guantes, la capucha, e incluso su ropa interior; era un todo magnifico a prueba de hipotermia. La mascara era si otro cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De su equipo varias cosas requerían baterías. Su equipo de posicionamiento antártico (E.P.A.), diseñado para funcionar sin la necesidad de satélites; los cuales nunca podrían ver a través de la espesa capa de nubes que cubrían la ultima frontera. Su cortador de hielo, fundamental para la supervivencia en tales condiciones. Su arma, que requería una gran fuente de poder para comprimir el aire que empujaría sus dardos con fuerza balística. Y por supuesto su mascara, diseñada para calentar el aire que respiraría el soldado; sin la cual se le congelarían los pulmones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La masacra ya no tenia batería. Su tipo de batería era solo compatible con la fuente de poder del fusil de dardos; el cual sin batería era cargado solo por costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que pudo ver su indicador de carga este no le dio muy buenas noticias. Solo cuarenta y cinco minutos, - ¿Cuánto de eso ya paso?-  Se pregunto con un profundo sentimiento de aceptación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El eterno paisaje blanco y la poca luz del sol era capaz de volver locos a combatientes mejores que el. La monotonía mortal que hacia que dieras gracias por estar bajo fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque realmente nunca se esta bajo juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los bandos de esta estupida guerra habían demostrado por primera vez el uso de razón en una guerra. Cuando estas luchando por un territorio tan preciado lo dañas lo menos posible. Nada de explosivos comunes; nada de armas atómicas ni químicas que contaminarían el preciado hielo o lo evaporarían para que se contaminara en la atmósfera; nada de vehículos a combustión; nada de armas cuyos proyectiles se impulsaran a pólvora o algún otro explosivo; nada de dardos envenenados. Tratar de dejar el menor rastro posible de permanencia humana; cuidar a toda costa la reserva mundial de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie se puso de acuerdo con nadie. Nadie firmo ningún tratado ni hablo con nadie. El “mundo libre” no emitió ningún mensaje. La única vez en la historia en que todos los seres humanos pensaron lo mismo y actuaron de consuno, no fue por conciencia, no fue por un debate, no fue por lo que haya dicho el Papa del viejo mundo. Lo único que los hombres escucharon finalmente fue su propia necesidad: comida y agua. No existe la primera sin la segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El temido beep; lo saco de sus pensamientos de política exterior y ecología mundial. Le habían dicho claramente que significaba durante su entrenamiento, mencionado como los marinos hablan de algún mítico monstruo, que saben se los podría tragar en cualquier momento. Su “excelentemente diseñada" mascara de respiración se estaba quedando sin energía; pero sobre todo decía cinco minutos hasta la llegada del aire frió; luego unos dos a tres minutos de respirar micro cristales de hielo que le destrozarían los pulmones y moriría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió como sus zapatos para nieve apuraban el paso, queriendo llegar por si solos a algún lugar seguro, que el sabia no existía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento dejo de soplar fuerte y cortante por un momento, permitiéndole algo de visibilidad. En lo que creyó una cruel ironía del destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira bien el lugar que será tu tumba ¿Es eso?- se dijo a si, pensando en el oscuro sentido del humor que Dios demostraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces lo vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía una loma de nieve; pero estaba en una planicie donde el viento no permitía la existencia de lomas, ni colinas, ni nada además de hielo. Quiazas era un espejismo provocado por el calor del traje y la falta de agua. ¿Pero que podía perder?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo que sus pies lo arrastraran a su alocado ritmo para verlo más de cerca, y por supuesto tocarlo. Era real, estaba allí; un iglú en mitad de la nada. -¿Pero quien lo ha hecho?- Se pregunto a si mismo, mientras encontraba la entrada y se daba cuenta de lo importante de esa pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la estrecha entrada del iglú seria un blanco fácil ante cualquier ataque del ocupante; por lo que tenía un treinta y tres coma tres por ciento de posibilidades de morir. Que estuviera habitado por un camarada era poco probable por lo las posibilidades de morir solo aumentaban. Otro beep le recordó de el cien por ciento de posibilidades de morir, que le aguardaban allí afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apresuro a arrastrase por la entrada mientras maldecía haber perdido la pala que le permitía construir uno propio; aunque le habría servido poco en aquella tormenta. El maldecir siempre distraía su mente del factor muerte, que continuamente lo rondaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzo al interior cuando ya olía el frió del aire. Sintió el calor y rápidamente  se quito la mascara. Inspiro profundamente el aire frió pero no mortal y encendió su linterna; preparándose para el combate o la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio cuenta de que estaba solo. – La muerte ha sido burlada una vez más. Tal vez debería comenzar a anotar todas las veces.- Se dijo a si mismo en voz alta dejándose caer rendido al piso y quitándose la chaqueta “bajo cero” que lo comenzaba a asar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el estar solo no quería decir que el iglú estuviera deshabitado. Confirmo esto cuando vio equipo apoyado en las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerco para examinarlo y encontró un radio de largo alcance, la única forma de comunicarse con alguna parte aquí en la antártica; la pequeña bolsa de un saco de dormir “bajo cero”, y un fusil republicano, armamento standar de las Fuerzas del Ejercito Antártico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Coño madre!- Dijo con alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Había no solo esquivado a la muerte sino también encontrado ayuda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su entrenamiento inmediatamente tomo el control, y recordó a su suboficial de instrucción –“No estamos vivos y seguimos peleando después de 14 años porque seamos más o tengamos las mejores armas, ni la mejor tecnología. Podemos estar aquí por como  pensamos y con la velocidad que podemos hacerlo. Piensen y se mantienen vivos; es así.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, la mentalidad era la clave. El considerar todos los ángulos, el pensar todas las posibilidades, el hacer el mayor numero de preguntas, el eliminar las posibles sorpresas; eso era lo que sin duda le daba su única y verdadera ventaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces que es lo que no cuadra aquí?- Se pregunto mientras su razonamiento, ya casi hecho instinto y sexto sentido, le decía que algo estaba mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se respondió casi de inmediato. –La radio, no puedo reconocer la radio.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo la radio y la examino a la luz de la linterna. Era un comunicador de largo alcance, con un E.P.A. integrado. Funcionaba igual que todas las radios; emitía una señal que rebotaba en el infranqueable cúmulo de nubes que cubría el último continente, incapaz de comunicar fuera de la Antártica. Era la única manera de comunicarse; una vez más, como en toda guerra justa, el terreno igualaba a las guerrillas con las superpotencias, comerciales o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba recordando como funcionaba la radio cuando lo vio; el claro distintivo corporativo convertido en escudo de guerra: SHELL INVEST &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;-Concha Grande- Se escapo de su boca como un susurro, recordando que las antiguas maldiciones aun servían bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mente entrenada para pensar rápido, vio las posibilidades a las que se enfrentaba. Mientras sus manos verificaban ya la carga y la fuente de poder del fusil republicano recién encontrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede ser un bastardo petrolero, armado con un rifle láser, armadura corporal de escamas y entrenado en combate cuerpo a cuerpo. – Con su mente en la armadura corporal olio el cilindro de dardos del fusil y se calmo al sentir el olor de la capa de teflón que los cubría. – Por lo menos cinco centímetros más de penetración.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cargo el fusil, preparando la emboscada al habitante que podría volver de un momento a otro, cuando considero otro factor. - ¿Y si es un soldado republicano que capturo el iglú y la radio? No estoy seguro de nada por lo que no puedo esperarlo “con el tesito caliente” ni apagar la linterna y dispararle a lo primero que cruce el umbral.- Al parecer no había escapado aun a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces recurrió al saco de dormir. No le daría una respuesta definitiva pero lo ayudaría a ver las probabilidades de lo que estaba adivinando; después de todo eso era lo que estaba haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shell Invest. La misma compañía; capaz de tener un ejército privado, bien entrenado y devorar militar y económicamente países enteros y conglomerados comerciales completos. Una de las tantas que iniciaran esta guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun estaba la posibilidad de que fuera un republicano compatriota; aunque era remota le impedía usar el fusil y utilizarlo para amenazar era ponerse en riesgo innecesariamente. Podía comer carne humana, matar eficientemente y sin culpa alguna; pero matar a un compañero de armas no tenía perdón; incluso cabía la posibilidad de que fuera su hermano. Pero las posibilidades dictaban que era mejor preparar el combate; el cual en el peor de los casos nos daba la oportunidad de obtener información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tamaño del iglú, que de altura no llegaba al metro ochenta centímetros, en su parte más alta, por dos metros y quizás cincuenta centímetros; no le permitía distanciarse mucho de su enemigo o atacarlo con holgura. El derribarlo y dominarlo en el piso era la única opción que quedaba, y no dejaba de ser arriesgada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saco su derretidor de nieve he hizo un pequeño agujero en la pared donde puso la linterna cosa que iluminara directamente a la entrada. Escondió su escaso equipo tapándolo en un costado con su chaqueta de camuflaje blanco. Luego se acuclillo con la espalda contra la pared de hielo y extrajo un pequeño control que accionaba la linterna. Finalmente desenvaino su oxidado, maltrecho y quebradizo corvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trampa ya estaba tendida  y solo le quedaba esperar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-2747788257011937451?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/2747788257011937451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=2747788257011937451' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/2747788257011937451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/2747788257011937451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/03/catulo-3.html' title='CAÌTULO 3'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-3281557765525641203</id><published>2007-03-28T08:06:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:54:37.579-07:00</updated><title type='text'>Capitulo 2</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;LAS GUERRAS ANTARTICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;         &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;   Cansado y satisfecho en carne humana decidió ir a dormir. Camino a lo largo de la gran caverna helada hasta llegar a un grupo de chaquetas enemigas sobre las cuales dormía, con ellas creaba una capa aislante del hielo sobre el cual seria un suicidio quedarse dormido. Hacia mucho que no estaba satisfecho, de hecho no se había comido ninguna de las barras energéticas con las que sus adversarios, no caníbales, se mantenían con vida; en cambio decidió guardarlas para cuando la carne se acabara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se recostó deseando poder quitarse aquel traje aislante de hule que le mantenía vivo y caliente, recordando como era dormir con poca ropa en un camastro o incluso desnudo al lado de una mujer. ¿Hacia cuanto que no se lo quitaba? Parecían años ya; de hecho lo más probable es que fuera un año al menos. – De ser así me iré a casa pronto – se recordó a si mismo la promesa de volver a esa patria distante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Ya una vez acostado y rendido se quito, incómodamente, el cinturón y lo dejo a un lado de la cama, lo mismo hizo con las heladas protecciones metálicas para sus antebrazos.  Y dejando una pistola sobre su pecho maldijo de nuevo, ahora por no poder sacarse los guantes, ni las botas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           - Dormir incomodo es mejor que dormir por siempre- Decía su instructor en la escuela de alta montaña. Hasta el momento le encontraba razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Apago su lámpara y quedo sumido en la completa oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Despertó con el crujir de la cueva y nieve cayéndole encima - ¿Qué mierda?- se pregunto de golpe, e inmediatamente se recordó lo que debía hacer – Piensa, piensa –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Se levanto de golpe y busco la lámpara a tientas. Tomo su cinturón, su fusil, su mochila, se puso su equipo de sustentación vital y se preparo para salir de la cueva a inspeccionar o huir. Llego al final de la cueva, ya respirando el aire filtrado y tibio de su mascara, para luego arrastrarse por el estrecho agujero que le servia de puerta. Salio al trote y dio la vuelta por la colina helada bajo la cual estaba viviendo y se lanzo  de pecho a la nieve para camuflarse con ella. Su uniforme completamente blanco lo hizo de inmediato casi invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           La nieve levantada por el viento eterno le impedía ver con claridad, pero aun así le pareció ver figuras humanas caminado con lo que podía ser un vehiculo – ¡Un vehiculo! Algo que camine en esta nieve asquerosa. ¿Pero de quien?- se dijo a si. Sabia que no podía ser chileno, su escuálida republica no tenia los recursos para enviar mas que hombres a la ultima guerra; y los consorcios globales hacia mucho que no podían desarrollar un vehiculo capas de soportar las batallas y las nieves, menos a esta distancia del polo. Tenia que haber llegado hasta ahí por sus propios medios, ya que ninguna aeronave podía volar bajo las nubes eternas que cubrían el continente en constante tormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Las figuras humanas se veían de la mitad de la altura del vehiculo, por ende era lógico pensar que se transportaban en el. -Vaya vehiculo, capturarlo será al menos una buena excusa para abandonar mi puesto y llevarlo a la base- se dijo en voz alta para darse animo, mientras pensaba en el porque  estarían esos sujetos caminando; algo buscaban. ¿A el?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Era algo factible puesto que ya llevaba un tiempo haciendo desaparecer gente en la misma área – Estupido pasaste mucho tiempo en el mismo lugar- Se recrimino, mientras se levanto para ver de mas cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Obviamente los cuatro soldados que iban a pie estarían en contacto radial constante, entre ellos y el vehiculo; seguramente estarían escuchando la misma música. Debía matarlos en el menor tiempo posible y en silencio. Eso era lo más difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Su confiable fusil de dardos le daba una ventaja que los invasores no parecían haber comprendido. Cada vez que disparas un láser puedes ver el blanco y el tirador unidos, aunque sea brevemente, por un as de luz; eso nunca ocurría con un arma mas barata, menos potente, de menor alcance pero que no dejaba rastros de haber sido utilizada; no al menos en medio de una mañana antártica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se  echo a tierra más cerca de sus objetivos y apunto de inmediato al último de ellos. Los soldados habían echado suertes para ver en que posiciones buscarían, era obvio que los dos hombres en la retaguardia serian los primeros en morir en caso de un ataque. El dolor y lo que este significaba no fue una sorpresa muy grande para el primero en caer; ahora debía esperar a que el otro hombre en la retaguardia se diera cuenta de que su compañero ya no los seguía y bajara la guardia, quedándose así un poco más separado del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           La segunda ráfaga que cruzo el aire frió destrozo la mascara de su objetivo sin dejarle tiempo para dar la alerta. Se puso en pie y corrió a ocupar el lugar de uno de los enemigos caídos. Al llegar a la posición disminuyo el paso y camino calmadamente hacia el que parecía comandar el grupo a pie. Le toco el hombro y este se volteo, antes de que se alcanzara a formular una pregunta en la mente de su enemigo, se toco el oído e indico a la retaguardia. Su ahora interlocutor de señas le movió la cabeza y paso de largo hacia la retaguardia dejándolo solo, mientras seguramente informaba al vehiculo que tenían problemas con la radio y que faltaba un hombre. El vehiculo se detuvo y las posiciones cambiaron; el comandante del grupo paso a la retaguardia dejando, sin saberlo, a su ultimo hombre solo con un enemigo hostil, mejor entrenado, armado y ya infiltrado en sus filas. En unos segundos ya no tenia mas hombres; seguramente del vehiculo le estarían avisando que habían perdido contacto radial con el resto del equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Fue lo último que le informaron. Ahora el vehiculo estaba ciego y solo; era grande pero no debían quedar más de tres hombres dentro, a lo mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           -¿Cómo entro?- Era la pregunta lógica que se estaba haciendo cuando el vehiculo pareció moverse. No cualquier movimiento sino el que ocurre cuando se abre de golpe una escotilla o puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Inmediatamente se agacho con la espalda pegada a aquella maquina y exigió a su mente una solución. Ya había visto que en la parte superior el vehiculo de orugas tenia una especie de cañón; probablemente un láser conectado a la fuente de poder del vehiculo, lo que le daba la posibilidad de disparar si llegar a descargarse. Alguien debía haber salido a operarlo. -¿Qué pretenden? Les convenía mucho mas el quedarse encerrados, seguros y huir.- la estupidez ajena es algo que muchas veces le daba rabia, aun sabiendo que en este caso debía agradecerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Tomo una de las pocas granadas que le quedaban en su cinturón y arrojo dos. El soldados trato de defenderse disparando pero lo único que logro fue dar en el vehiculo antes de volar en pedazos. Debía ahora moverse rápido, seguramente otro de los hombres que quedaban dentro trataría de ocupar el cañón, o peor aun cerrar la escotilla, mientras el tercero conduciría el vehiculo lejos en una huida desesperada. Pero tenia una posibilidad si lograba subir de prisa, pues el cuerpo, o lo que quedaba, del primer artillero estorbaría el paso del segundo soldado y le daría le tiempo suficiente para entrar. Una vez adentro ya seria peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Subió apoyándose en la oruga justo antes de que esta comenzara a moverse, y logro afirmarse de los restos del cañón para no caerse justo a tiempo. El segundo soldado salio a la intemperie armado con una pistola pero si el equipo necesario, sin siquiera una mascara. El frió comenzó a matarlo en cuanto saco la cabeza del vehiculo, los dardos recubiertos de teflón que lo atravesaron solo le evitaron el sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Su cuerpo callo por la escalerilla hasta el piso interior del vehiculo, haciendo lo que debió ser mucho ruido. Había que recargar el fusil antes de bajar, pues no sabia que le esperaba allí abajo y no podía simplemente dejar caer una granada pues necesitaba el vehiculo intacto. O al menos lo mas intacto posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           No tenía mucho tiempo para pensarlo; por lo que lo hizo rápido. El tipo que quedaba, si es que era solo uno, estaría armado cuando menos con una pistola de dardos impulsada por gas comprimido, como su fusil; lo estaría esperando y bajar seria un suicidio. Tampoco podía simplemente disparar pues los dardos al atravesar el o los cuerpos de el o los enemigos, destrozarían la cabina. Este era un trabajo para el corvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           En eso el vehiculo se detuvo. No había pasado ni diez segundos desde que cayera el segundo tripulante. Ya era casi definitivo solo quedaba uno y lo estaba esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Decidió finalmente arrojar su ultima granada de humo en el interior, y confiar en su habilidad para luchar con poca visibilidad y en que el frió que entraba al vehiculo aletargaría los movimientos de su adversario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De poder contar con que el frió lo mataría antes de que se disipara el humo no habría tenido que entrar, pero los pulmones y los ojos de su enemigo no se congelarían lo suficientemente rápido dentro del vehiculo. Por lo que arranco los restos del cañón láser y lo arrojo abajo por la escalerilla. Pronto escucho, a pesar del viento, el rebotar de dardos sobre el metal. Contó hasta 20 y se dejo caer con el corvo desenfundado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Se quedo lo más agachado que pudo luego de caer y en cuanto vio a la figura de su adversario frente a el, se le abalanzo. El ultimo de los ocupantes de aquella maquina estaba recargando su arma, y termino de hacerlo justo cuando una punta de acero muy helada se le clavaba en la pierna buscando su arteria femoral.&lt;br /&gt;           Mientras lo apuñalaba escucho un par de dardos más rebotar por la cabina. Entonces jalo su cuchillo mientras le tomaba a su adversario la mano con la que sostenía el arma, así lo llevo a la altura en que el se encontraba y más abajo, al piso. Desgarrándole la pierna, luego de dejarlo sin apoyo y mientras caía; lo degolló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Se levanto dando gracias a Dios. Luego guardo el corvo con la sangre congelada en la hoja y mientras el humo se desvanecía busco una insignia que le dijera quien de sus enemigos había concebido una maquina así. La encuentra y no le sorprende “LG WORLD”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Luego de disipado el humo se deshizo de lo que parecía ser el detector SPA (sistema de posicionamiento antártico), bloqueo la radio, se deshizo de los cuerpos, cerró la escotilla y finalmente aprendió a conducir esa maquina capaz de transportarse por el continente mas frió del mundo. Cuando por fin supo como hacerlo lo llevo hasta su cueva y comenzó a cargarlo para el largo viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Cuando has estado mucho tiempo matando enemigos de distintas razas y de distintas compañías, y en especial si perteneces a un pequeño país que requiere de todos los suministros posibles, se acumulan muchas cosas. Rifles láser, pistolas de dardos, mascaras y sistemas de sustento vital, chaquetas, radios enemigas; etcétera. Todo eso debía ser llevado a la base CERO, todo eso podía sostener a varios soldados más. La clave de la guerrilla era que no solo derrotabas a tu enemigo de apoco, sino que además te fortalecías, te alimentabas de el. Eso el lo tenia sumamente claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           El viaje comenzó con una larga vuelta para evitar las posibles patrullas que estarían buscando esa maquina y un corto mensaje por radio: “Aquí depredador 35.415.067- k, regreso a la base a bordo de vehiculo enemigo”.  &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;             &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-3281557765525641203?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/3281557765525641203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=3281557765525641203' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/3281557765525641203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/3281557765525641203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/03/capitulo-2.html' title='Capitulo 2'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7639076721379278937.post-1493732253251218422</id><published>2007-03-26T12:58:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T17:52:53.050-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia ficcion'/><title type='text'>LAS GUERRAS ANTARTICAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; CAPITULO 1&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Su padre siempre le hablo de esos palitos de madera y pólvora en la punta, llamados fósforos, que con solo rasparlos liberaban energía que daba como resultado una pequeña llama. Fuego, que se cargaba en el bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la escasez de madera, gas vegetal, combustibles fósiles; era imposible imaginar al niño que debió ser su padre, cuando los tuvo en su mano, con decenas de palitos capaces de producir fuego en su bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Fósforos, encendedores, chisperos; ya nada de eso existía. Ya desde hacia mucho nadie cargaba el fuego entre sus ropas. Ya desde hacia mucho, antes de que el naciera, toda la energía era eléctrica. Conseguida de las mas variadas formas; a través del viento mal oliente, de las grandes masas de agua que inundaban el mundo, e incluso salida del calor nuclear. La electricidad movía al mundo, o al menos lo que de el quedaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La crisis de los combustibles fue el primer Apocalipsis que vivo la raza humana. Cuando se encontró algún tipo de solución, continúo la crisis del agua, la de la tierra; y así hasta llegar a esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        El Apocalipsis no fue la apertura del cielo, la llegada de un dragón y los 4 jinetes; todo en un día. El Apocalipsis es estar sentado en un hoyo cavado en la nieve, deseando tener los fósforos de los que hablaba su padre, para poder cocinar y comer carne humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        El Apocalipsis es el abandono de toda moralidad con la excusa de sobrevivir. De esto la humanidad jamás se recuperara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        El seguía sentado en el piso de aquella gran cueva de hielo bajo tierra, o en realidad bajo la nieve, la cual le permitía resguardarse de las tempestades y respirar sin usar su mascara para nieve. Pensando en como uno de esos palillos podría encender el papel de aquel libro o cuaderno, escrito en ese idioma que nunca quiso aprender, que hace un rato ya le había quitado al cadáver de ese soldado chino…. O taiwanes, o ¿Quién demonios sabia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La chaqueta que el oriental y su compañero llevaban no tenían ninguna insignia o distintivo que el conociera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Sus tripas crujieron recordándole el asombroso hambre que sentía. El sonido hizo eco en la bóveda cavada, presumiblemente por sus enemigos muertos, en la nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Pero había una razón por la cual el estaba vivo y sus enemigos no, una por la cual el podía durar mas tiempo sin comida y sin dormir, una razón por la cual sabia vencer con menos equipo; una razón por la cual su diminuto país seguía defendiendo su derecho sobre ese asqueroso trozo de hielo. Su entrenamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Ya era casi el lema de su pequeña republica. “Lo que aprendas puede salvarte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Volviendo a su futura comida hizo uso de su instrucción en una forma olvidad de crear energía térmica. Tomo su fusil y le quito el cargador, del cual saco uno de los largos dardos que le servían de munición. Luego saco su corvo y sobre una masa de papel, ya cortado en delgadas y arrugadas tiras, y pelo de uno de los cadáveres, los golpeo hasta obtener chispas. Esto le dio como resultado fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Las botas de sus enemigos, sus trajes, una de las chaquetas; todo era  combustible. ¿Que importaba el olor? ¿Qué importaba el sangriento desastre que había hecho al cortar los trozos de carne de los cadáveres? ¿Qué importaba el ruido que habían hecho al morir? ¿Qué importaban sus almas? Hay cosas en las que es mejor no pensar, el olor es solo una de ellas. Si bien hacia mucho que no se sentía humano, el no comer carne cruda lo hacia sentir menos animal. O al menos era lo que el necesitaba creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Si bien el fuego derritió algo el piso de la cueva esa agua es imbebible incluso para un caníbal. Con sed luego de saciar su hambre con sus enemigos, saco de su mochila un cuchillo sin filo que clavo en el gélido suelo y luego lo encendió. Su G.A.P. (generador de agua potable) era una pieza clave de su equipo básico reglamentario, sin la cual no podías sobrevivir en la Antarctica. Este lentamente comenzó a derretir el hielo a su alrededor, pronto podría hundir su tacho en agua fresca; guardada por Dios durante  millones de años en esos hielos eternos. Pronto probaría la mismísima razón de esta guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Mientras grandes y despiadados ejecutivos/dioses de consorcios globales temían dentro de sus fortalezas que sus reservas de agua se terminarían, el bebía agua a su gusto y se paraba firme sobre el objeto mismo de su avaricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        -Compraron países enteros para secarlos; sacar sus minerales de la tierra, contaminando su agua; criar ganado matando las selvas; esclavizando a su gente y obligándola a comprar lo que otros esclavos producían. Se hicieron ricos con nosotros y aun nos utilizan- Pensó odiando aquel mundo y aquel maldito blanco que lo rodeaba todo. Miro a los cadáveres y les grito. – ¡A ustedes los siguen utilizando, a mi me temen!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Tardo unos escasos segundos en comprender que estaba siendo poco razonable. – los cadáveres no responden y menos sin carne sobre sus huesos – Se dijo a si mismo calmándose por fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Luego de guardar el resto de la carne ya congelada y revisar los equipos enemigos, enterró en el hielo los restos. Dijo una oración por cada uno y dejo sus cuchillos clavados marcando sus tumbas. Le habían enseñado que toda esa brutalidad era necearía para sobrevira, que por el y todos sus demás camaradas de armas la republica sobrevivía; que aquello no era brutalidad sino patriotismo. Pero cuando no te queda nada mas, haces todo lo posible para seguir siendo humano. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7639076721379278937-1493732253251218422?l=lasguerrasantarticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/feeds/1493732253251218422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7639076721379278937&amp;postID=1493732253251218422' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/1493732253251218422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7639076721379278937/posts/default/1493732253251218422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lasguerrasantarticas.blogspot.com/2007/03/las-guerras-antarticas.html' title='LAS GUERRAS ANTARTICAS'/><author><name>Diego Muñoz Oliva</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15113628591296319158</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EWQOgoSQJks/SOVnIZ5pqyI/AAAAAAAAAAk/U2QPgMk6hEY/S220/100_7141.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
