viernes, 17 de octubre de 2008

CAPITULO 13

LAS GUERRAS ANTARTICAS



Su familia era una larga raza de guerreros. Soldados valientes, hábiles y fuertes que por años escalaron en la cadena militar de Mitsubishi-Motors. De origen humilde nunca podrían, ni el ni sus descendientes, pasar del grado de Capitán; pero nadie les podía negar, que fueran capaces de sobrevivir peleando, en el infierno helado del polo sur. Su padre y su abuelo lo habían hecho sin ser los primeros, y el estaba seguro, de que su destino era volver también con vida.

El no vivía en las casas más elegantes de las islas del Japon; vivía modestamente, pero no tenia que pelear por su comida. Japon, único país del mundo que aun era considerado país y conservaba sus territorio original intacto. Era lógico, Japon era un territorio tan pequeño; que necesitaba adquirir territorio para poder sobrevivir como conglomerado económico auto suficiente. Así compraron en su momento Corea y la India, para luego conquistar lo que no tenían comprado de China.

China que triste historia. Su padre se la contaba a menudo; pasando así de generación en generación, una historia de la que sus ancestros fueron testigos. Solo por eso más su habilidad para pelear y dirigir, lo dejaban ser Capitán; su familia era una familia Japonesa pura. No se mezclo con los chinos que invadieron el mundo, ni con alguna de las demás naciones que se unieron al imperio Mitsubishi; y en Japon eso era importante. Aunque fuera una minúscula parte del territorio, era la capital, Mitsubishi era Japon; así lo entendió su pueblo cuando se unió al ejercito y conquisto China.

La gran China. Eran un pueblo antiguo y orgulloso, y eran millones de millones; más aun que los indues. Cuando el viejo Estados Unidos callo en banca rota, al quebrar sus bancos por la ambición; China se irguió ante el mundo como el nuevo polo económico. Eran millones y millones de consumidores, de trabajadores, de empresarios, de inversionistas; tenían las necesidades que el mundo quería, y las respuestas que el mundo necesitaba. Su antigua fe en el estado y en algo llamado comunismo, se vio herida de muerte cuando recuperaron, de sus conquistadores anteriores, la isla de Hong Kong. Una vez tuvieron una prueba de cómo era le resto del mundo, el materialismo hizo lo suyo; y con el tiempo su consumismo salvo al mundo.

Luego su poco desarrollado territorio debió ser conquistado por Mitsubishi para mantener a su población; ante la falta de combustibles y la hambruna fue sencillo. Su familia estuvo combatiendo por dicha conquista; ahora a el le tocaba llevar agua a Japon. Si sobrevivía.

Sus soldados le trajeron el cuerpo de uno de los cuatro soldados, que habían salido hacia dos minutos a patrullar. Entre cuatro fuertes tipos, de cabello negro oriental, lo pusieron a su pies; entre gritos de alerta y el llamado a las armas. Sus heridas eran claras, su mascara estaba rota y había sangre congelada sobre su rostro; señas inequívocas de que no había sido un láser. Y si no era un láser solo podía ser una cosa, solo podían ser ellos.

-¡Cinco hombres armados custodiando la puerta, ahora!- Grito en chino a sus tropas, mientras ya quedaban pocos poniendo se aun el equipo. Luego hablo en japonés a sus tenientes –Quiero a cinco equipos cavando salidas alternativas con láser y palas, dos a cada lado una en el fondo. Que tengan un grupo de apoyo armado, con baterias extras y linternas; iluminaremos toda la maldita noche.- Todos hicieron una imperceptible reverencia y salieron a gritar ordenes en chino a sus hombres. Aprovecho de inmediato de ponerse su equipo.

Sus hombres estaban trabajando bien. Los cinco equipos estaban haciendo túneles lo suficientemente anchos, como para que pasara toda su compañía; una vez afuera perdería varios hombres, pero era mejor morir peleando que siendo devorado vivo. Hablo por radio dando algunas indicaciones, las radios funcionaban dentro del refugio, y sin duda entonces lo harían afuera; pero lo importante era que sus hombres supieran que el estaba con ellos.

Tomo su fusil láser y le ordeno a sus tropas separarse en seis grupos, exigiendo les rapidez a los gritos; recordando les que perderían la carne de los huesos si no actuaban rápido. Los separo en seis grupos de cinco y envió cada grupo a uno de los distintos túneles; ordenando les salir a atacar en cuanto el túnel estuviera listo. –Estarán sin duda custodiando la puerta principal. Los de la puerta principal son el cebo, debemos rodear y eliminar al enemigo antes de que puedan atacar al grupo de la puerta principal. Una bomba aquí dentro y moriremos de frió.- Les dijo por radio a todos sus hombres.

Pero eliminar el refugio no era el plan. Era solo una posibilidad más que los conducía a la muerte, no la única y ciertamente no la correcta. Pero el se quedaría ahí para defenderlo.

A los pocos segundos de terminar sus instrucciones, los primeros túneles estuvieron listos, sus tropas se colocaron sus chaquetas y corrieron hacia la superficie. Iluminaron el oscuro paisaje de tormenta con luces y algunos disparos de láser. Los cinco primeros en salir fueron los de la puerta principal, dos murieron antes de lograr salir. La noticia le llego pro radio -¡Ohh Dios, estoy perdiendo hombres, perdí a dos!- Antes de que la noticia llegar al cerebro de los demás, el equipo del primer túnel ya estaba en la superficie. El cielo se ilumino con sus disparos a la nada. Las muertes de dos mas sonaron en la radio; sus respiraciones entre cortadas y sus gárgaras de sangre, amenizaron la salida del tercer grupo.

Los disparos de láser cruzaron la tormenta derritiendo copos de nieve, mientras caían del cielo; la visibilidad era casi nula y la oscuridad debía ser cortada con sus luces, antes de hacer cualquier movimiento. No podían ver a quien los atacaba y decidieron en sus mentes culpar a la tormenta. Así perdieron a cuatro más, sus cabezas iluminadas fueron atravesadas por una ráfaga de dardos, cubiertos de teflón; sus sesos, sangre y trozos de cráneo se congelaron al salir de la mascara de sustento vital. El pánico comenzó a hacer su trabajo.

La radio era un caos de voces gritando, diciendo que no veían lo que los estaba atacando, reportando bajas y ataques, pero a ningún enemigo. -¡Fuego a discreción!- Ordeno su Capitán. Todos obedecieron sin dudarlo. -¿Alguien vio algo?- Dijo una voz en la radio. –No.- Respondió otra.

-Peinen la zona, busquen al enemigo y disparen a lo que se mueva.- Fue la orden que dio el Capitán en un cuasi susurro. Sus hombres dejaron su posición defensiva estática, se dispersaron y avanzaron hacia la puerta principal. Entonces mientras todos avanzaban casi en línea, una granada de luz hizo explosión; cegando los, ante el contraste con la oscuridad. Mientras el aire era cortado por una ráfaga de dardos.

No pudieron escuchar nada, excepto el grito de alarma de sus compañeros por la explosión; y luego más sonidos de muerte y más gritos en la radio. Atacaron el lugar donde exploto la granada, a más de trescientos metros del lugar donde se encontraba su agresor; quien pudo dispararles por la espalda. El pánico hizo presa de todos ellos; se arrojaron al piso y siguieron disparando hasta que se vieron sin energía en sus fusiles. –¡Apaguen las luces!- Se escucho por la radio; muchos hicieron caso, los que no, fueron los siguientes en morir.

-¿Qué sucedió?- Pregunto el Capitán.

-Una granada de luz señor- Respondió su Teniente

-Reporte de bajas- Volvió a ordenar el Capitán.

-Dos bajas en mi grupo señor, no tengo idea de donde vino el ataque- Dijo una voz en la radio

-Dos menos en mi grupo señor- Dijo otra voz

-Señor, mi líder de grupo esta muerto, señor- Dijo un soldado asustado.

-Señor, todo mi grupo esta muerto señor y yo estoy herido- Dijo una agonizante voz.

-Tres hombres menos aquí señor- Reporto otro líder de grupo.



...

2 comentarios:

relletyrots dijo...

talvez no tenga nada que ver con la historia pero me acorde de kevin xD
sinceramente me dejo con gusto a poco que paso? e igual era poquito para leer queremos más historias
xD

Diego Muñoz Oliva dijo...

Lo se mi buen pupo. Lo que ocurrio es que, originalmente era un solo capitulo que se fue alargando. Por eso lo corte ahi, daba más suspenso para el siguiente.